23 ago. 2008

HÉCTOR GARCÍA


De la frustración al recuerdo.
Por Julia Cuellar

Los contrastes de lo cotidiano llevaron a Héctor García a convertirse en uno de los mejores fotógrafos de México. La sangre sobre la nieve, y el cuerpo inerte de su compañero sobre las vías del ferrocarril, despertaron su necesidad por documentar la realidad.
Héctor García nació el 23 de agosto de 1923 en el barrio de La Candelaria de los Patos en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Desde ahí pudo vivir lo que su cámara retrataría: la desigualdad, la pobreza, la fuerza, la dignidad, el humor y hasta la resignación de un pueblo que se sabe desesperanzado pero diario encuentra una razón para prolongar la existencia. Héctor, fue un niño que amarrado a la pata de una cama, encontró en la mirada la única posibilidad de escape.
Su obra constantemente confronta la vida con el carácter de quienes la atestiguan, por eso podemos ver desde las faenas del campo hasta la desmesura de la farándula, pasando por reportajes de movimientos sociales como el movimiento Vallejista de 1958, la represión del 2 de octubre de 1968 o los Black Panters que defendían los derechos humanos de los afroamericanos en Estados Unidos.
Discípulo de Gabriel Figueroa y Manuel Álvarez Bravo, construyó su camino con una fotografía que da testimonio tanto de los conflictos, como de la templanza de sus protagonistas. La fotografía de El niño en el vientre de concreto lo hizo merecedor de una beca otorgada por la UNESCO para estudiar en París por dos años.
Ha ganado en tres ocasiones el Premio Nacional de Periodismo (1968,1979, 2007) y en el 2002 obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes, otorgado por CONACULTA.
Aquel rollo con las fotografías de la sangre sobre la nieve se veló, pero la frustración de ese momento no impidió que Héctor se convirtiera en el gran fotoreportero del recuerdo colectivo del México del siglo XX.

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