28 ene. 2010

GENERACIONES

La literatura me visita cansada, llego a casa y estoy muerta. La hora que pasé en el tráfico agotó mi existencia. Ahí en medio de luces, semáforos y claxons tuve ideas, pero no tenía una computadora para vaciarlas. Tuve ideas, pero no podía escribirlas en un cuaderno, tuve ideas y el verde le ordenó a mi cuepo avanzar y mantener los reflejos alerta.

Venía pensando en mi generación, en lo difícil que es publicar y no se trata de dinero, porque aunque lo hagas gratis no hay quien lo quiera. Y no me refiero a lectores, porque esos se me han acercado, yo misma me he acercado a los escritores de mi edad que me gustan. El problemas son los editores, ellos que deciden arbitrariamente qué es lo que se debe escribir. Digo arbitrario porque se basan en predicciones de mercado, en lo que los escritores grandes les han recomendado. ¿Qué pasa con quienes no somos recomendados? ¿Qué, con quienes no escribimos como la moda indica? ¿Dónde cabemos? Sé que tiene que haber un lugar, lo tiene que haber simplemente porque nos leemos, porque nos escribimos, porque nos seguimos en blogs. ¿Y el papel cuándo llega?

No llegará, tengo 27 años, una novela por encargo y cuentos regados, ninguno conoce la prensa. Conocen los ojos del lector, pero no la materialidad de la existencia. Son entes que vivieron mientras un par de ojos se posó en ellos. ¿Se acordarán de mis hijos aunque no estén en papel?

La web, sí, ahí es donde quiero liberar a mis hijos. Pero no soy una webmaster y aunque llevo meses cocinando la idea de un sitio web donde lo que escriba exista sin límites, porque nadie debería pagar por encontrar almas gemelas (aunque se infarten señoras editoriales, su negocio dificulta los encuentros)aunque esa idea ronda, no logro concretarla.

Tampoco logro concretar lo que venía pensando en el tráfico.

Llegue o no el papel, exista o no mi página web, pertenezco a una generación que no sabe que existo. Estoy desconectada de mis pares y a los mayores con los que convivo tampoco los convenzo de que pienso. A veces siento que me ven como una planta, como un cuerpo más respirando. Pienso, quiero, sueño, me dan ganas de gritarles. Tan ensimismados están que no perciben que los necesito. Sí, requiero de sus intrucciones, de su camino andado, de los puentes que ya construyeron. Lo que me enerva es que las generaciones no se comuniquen, no se apoyen ¿cuándo dejaron los padres de apoyar a los hijos, a sus nietos? ¿cuándo se rompió el lazo y cada generación se rasca con sus propias uñas? Usar lo que otros ya hicieron no es mediocridad, es no desperdiciar lo hecho, es reconocer la historia y el trabajo de los ancestros, es trascender. Sólo se nace de algo ya vivo dispuesto a enseñar. Se crece aprendiendo de la experiencia.

Cada quien juega en su parque, cada quien escribe sobre su generación y hay tantas que no se genera nada porque sin vínculos no hay continuidad posible. Fragmentos eternos desperdigados, unidos simplemente por la voz del narrador que cuenta la secuencia en que cada pedazo de cuerda fue elaborado. Ese relato de la secuencia no es hacer nudos, continuidad, no es progresar, es sólo enumerar, pasar cuentas en un abaco sin otro sentido que el de agrupar para no perder... No queremos perder, pero no sabemos jugar en equipo.

Mi generación soy yo, porque no encuentro ni papel, ni web, ni otros de 27 años que quieran jugar en equipo, que quieran construir.

Si alguno aparece, por favor contácteme: juliacuellar82@gmail.com
El encuentro es necesario para sobrevivir, no el papel, no la web, pero sí el relato, el contacto humano, sí el diálogo sobre lo que nos pasa aunque sea un trivial ¿dónde has estado?

JC (28 enero 2009)

3 comentarios:

carolinapalma dijo...

Encantadares tus relatos, es cierto, todo el mundo esta tan ensimismado en su papel de ganar y nunca perder que dejan del lado las cosas exquisitas de la vida como reír, soñar, VIVIR!.

Gracias Julia por estos estupendos post, y claro que me encantarìa tomar un café con usted y disfrutar de un diálogo.

Dawn A.G. BlackRaven dijo...

Alguien a punto de entrar en la generación de los "tas" te puede funcionar? la mía también fue una generación extraña para el arte de las letras. Un texto que lleva 15 años sumergido en un cd - y que en su momento fue en un disco floppy - sólo porque no ha encontrado el hogar correcto para ser expuesto y ser compartido con quienes hoy en día son los que se van a la tienda de los tecolotitos a vaciar sus miradas en textos buenos -otros insulsos-, pero que parece ser no tendrán ojos para lo que entre silencio espera ser plasmado en papel...
A veces parecer ser que he renunciado a lq búsqueda, y que lo único q queda es seguir proyectando historias en el ciberespacio, como un recordatorio de lo que pudo ser... Por otro lado, un amanecer todos los días me pide sea paciente, que tarde o temprano llegará el momento de que las letras sean cómplices de alguien más.
Te mando un gran abrazo
saludos

JULIA CUÉLLAR dijo...

Gracias a las dos por sus comentarios.