17 jul. 2010

CUÉNTAME

Cuéntame, qué tiene el mar que yo no veo. Qué tiene el sol que no toco y la pera que no como.

Cuéntame, qué hay dentro de las risas y por qué la leche de tu pecho es tan dulce.

Cuéntame, por qué papá es tan alto y yo sólo duermo. Por qué mi llanto te aflige y qué pretende mi hermano cuando me mira fijo a lo ojos.

Cuéntame, para qué sirve el tiempo. Por qué tu pelo pica y tus besos me arrullan.
Cuéntales, que un amor como el nuestro es infinito y perfecto.

Cuéntame, por qué cuando te miro descubro el origen del universo.

Cuéntales que entre nosotros no cabe la muerte porque te llevo inscrita en mis genes, porque me formé en tu vientre.

Cuéntame, cómo convenciste al aire de llevar tu perfume y a las olas de repetir tu nombre.

Julia Cuéllar (17 julio 2010)

9 jul. 2010

¿Cómo metes los anticuerpos en una leche en polvo?

¿Cómo metes anticuerpos en la leche de fórmula? Parece una pregunta de chiste, pero es tan serie que los científicos y médicos siguen sin conocer la respuesta. Desde que Henry Nestlé inventó la primera leche en polvo para bebés en 1867, diversas compañías se han dedicado a continuar las investigaciones y producir leches mejoradas, casi tan completas como la leche materna.

El CASI es importantísimo, porque hasta ahora las leches de fórmula podrán estar enriquecidas con hierro, vitaminas, proteínas, ácido fólico, ser hipoalergénicas (para algunos lactantes, para otros son productoras de terribles cólicos y malestares) y las mil maravillas enlistadas en la lata, pero no contienen anticuerpos.

Otro gran defecto es que la leche en polvo siempre es la misma, no cambia el sabor, la textura, ni sus componentes al paso de las horas o los días. La leche materna es ingeniería tan avanzada que cambia conforme las necesidades del lactante. Los primeros días después del nacimiento se produce el calostro su función principal es surtir al recién nacido de anticuerpos que protegerán a su sistema digestivo de patógenos y facilitarán la expulsión del meconio, evitanto así el color amarillo de su piel.

Entre el día 4 y 15 de nacimiento el calostro se convierte en leche de transición, que es una leche menos amarilla, se produce en mayor cantidad y aumenta el contenido de grasa. Posteriormente a la leche se le denomina madura y cubre el 100% de las necesidades nutricionales del bebé. Tiene un aporte energético entre 70 a 76 kcal por cada 100 ml, que es lo que consumen los bebés en cada toma.

Las grasas contenidas en la leche materna ayudan al desarrollo del cerebro y psicomotor del bebé. El sentido del gusto se desarrolla porque la leche materna cambia su sabor conforme la alimentación de la madre, esto le permitirá posteriormente estar acostumbrado a la diversidad de sabores que ofrece el mundo.

La leche materna no produce reacciones alérgicas, lo cual en ocasiones sucede con las leches en fórmula pues su base es la leche de vaca. El sistema digestivo del recién nacido no está preparado para desdoblar esta leche.

Los bebés alimentados con leche de fórmula duermen más y no piden tantas veces de comer, es la premisa que ha vendido millones de latas. Eso es cierto, la leche de fórmula es tan pesada que le lleva al bebé en promedio cuatro horas digerirla,con consecuencias como terribles cólicos, estreñimiento y excrementos con grumos de leche no procesada. Por eso los doctores te dan la receta de la fórmula y debajo apuntan las gotas para el cólico, los cuales también se presentan en los bebés amantados, pero no son tan severos y se curan con arrullos y palmaditas en la espalda que liberan el aire. Los cólicos de fórmula, efectivamente sólo se curan con gotas o con Melox. Esto lo aprendí de mala manera. Por complicaciones de mi cesárea me tuvieron que medicar y me prohibieron amamantar por unos días. Mi bebé conoció la fórmula y lloró muchas horas retorciéndose como gusano con sal porque las gotas no le hacían nada y tuvimos que darle melox y aún así lloraba en cada digestión. Apenas regresó a mi leche y los cólicos disminuyeron considerablemente, las gotas pasaron a usarse una vez al día, en lugar de cada toma, no más melox, no más estreñimiento ni grumos. Por cierto, la leche de fórmula también la cambiamos varias veces, probamos más de una hipoalergénica y no hubo cambios en los cólicos. El motivo del estreñimiento en los bebés alimentados por fórmula es que ésta no contiene una hormona que ayuda a la motilidad gastrointestinal. Tampoco contiene otras decenas de hormonas que permiten el rápido fortalecimiento del sistema nervioso, muscular y la prevención de la gordura en años venideros.

En cuanto al sueño, recientes investigaciones han descubierto que la leche materna cambia por la tarde-noche y libera una hormona que induce al sueño. Hay laboratorios que están desarrollando leches que contengan esta hormona para venderlas como la fórmula noctura, así que las madres tendrán que comprar la lata matutina y la nocturna.

La otra premisa que vende fórmula es que las madres vuelvan a sus trabajos. Efectivamente, cualquiera puede dar de comer al bebé, pero lo mismo podría hacerse con leche materna. La mamá puede extraerse la leche, almacenarla y ocuparla cuando su bebé lo requiera. También existe un sistema combinado, algunas horas de fórmula y otras tantas de leche materna. Lo importante es no excluir al lactante de la leche materna.

En ocasiones las madres no producen leche o simplemente deciden no amamantar, siendo así la fórmula se convierte en su alimento. Para esos bebés lo más recomendable es que los científicos encuentren pronto la respuesta a ¿Cómo se meten anticuerpos a la leche de fórmula? Ojalá fuera tan fácil como el chiste de cómo meter 100 elefantes en un vocho.

SITIOS CON INFORMACIÓN MÁS CIENTÍFICA:

http://www.zonadiet.com/nutricion/composicionleche-materna.htm

http://www.gerber.com.mx
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Virtudes/leche/materna/potito/elpepisoc/20100712elpepisoc_1/Tes