5 ago. 2008

¿Amar?

Hay días en los que uno se pregunta:
¿Para qué amar?
Es justo cuando hay que amar más.


Si el corazón no se cansa de producir latidos, uno no debería de cansarse de producir abrazos.


Si los extraños nos abren las puertas cuando los propios nos niegan, es momento de creer en la compasión.


El perdón no borra las heridas, así como la reconciliación no es una página en blanco. Somos palimpsestos.


Una vez bordé dos corazones con el hilo de la comprensión. Nos entendimos tanto que supimos que no podíamos estar juntos.


Las despedidas inician mucho antes de que los involucrados lo quieran.

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