3 oct. 2012

JULIO, La serenidad que conquista




Te nombré Julio porque naciste en octubre como yo. Fuiste mi regalo de cumpleaños y deseaba regalarte algo. Tu abuelo me contó que me nombró Julia por su abuela, quien era muy serena y gustaba de ver el atardecer bajo un árbol.

Yo no soy serena, pero tal vez el nombre surtiría efecto en tí, eso deseaba regalarte, tranquilidad. A un año de vida, es claro que emanas paz. El niño zen, te dicen cuando te conocen.

En tus tres meses, alguien me comentó que Julio significaba de raíces fuertes. Esta vez el nombre nos quedó a los dos. A pesar de tu complicación al nacer, te quedaste con tu hermano y conmigo. Pronosticaban que serías un niño demandante y de muchos cuidados. Al contrario, eres el bebé que todo mundo imagina. Eres sano, alegre, sereno, aventurero, independiente, tienes un apetito voraz y un sueño profundo. Tus rutinas no se vieron afectadas a pesar de los múltiples cambios en nuestras vidas a partir de tu nacimiento. Dejamos atrás una ciudad, lágrimas, ilusiones, pero tú siempre sonreíste y me serenaste.

Eres paciente, incluso con tu hermano mayor que al principio te picaba los ojos, te apretaba y mordía los cachetes. Poco a poco, te fue dando besos, pidió cargarte y hoy te cuida en cada paso. "Bebé, bebé, mamá, bebé, allá, guaa(simulación de llanto)" dice si cree que estás en peligro porque te has metido a jalar toallas y papel en el baño. Grita lo mismo si ve que vas hacia las escaleras, y enfatiza la última parte de la frase sobándose la cabeza y simulando el llanto, quiere decirme que eso puede pasarte.

Lo he visto abrazarte mientras ven la televisión, o cuando abre un cuento para contártelo. Incluso un día que tú te quedarías en casa con tu abuelo y tu hermano vendría conmigo al super, lo primero que me dijo cuando lo abroché a su silla del auto fue:  "mamá, bebé". Sí, nos faltabas tú. Tu hermano ya te incluye en todas las actividades.

Tú ves en tu hermano un modelo a seguir, si él hace rompecabezas, tú mueves las piezas, intentando imitarlo. Si él hace torres con cubos, tú lo intentas. Subes y bajas escaleras, rayas paredes, defiendes el juguete que te quiere quitar tu hermano y sonríes, en cada momento, sonríes. Tu hermano puede gritar, enojarse, ponerse rojo intentando quitarte el juguete y tú, inmutable, terminas por ceder.

Tomas mis dedos índices y caminas, muy pronto lo harás sin ellos. Abrazas a cuanta persona te carga y esa persona sonríe, he visto como cambias su día y su estado de ánimo. En la calle me han pedido cargarte porque tus ojos cautivan, dan paz, dicen.

Si escuchas música bailas. Aplaudes. Intentas meterte y salirte de la tina. Eso sí, apenas te subimos al auto, duermes. Y si te despertamos, no pasa nada, sonríes. 

Creo que ya sabes que vivir es viajar, que es mejor disfrutar lo que va sucediendo. Eres luz, eres paz, eres mi Julio amado. Me enseñaste la fortaleza de una sonrisa, y a mantener la serenidad en medio del caos. Pasaron muchos días antes de poder tenerte en mi pecho, pensaba que no me reconocerías, pero apenas te prendiste de mí, tu manita me acarició. Te extrañé mucho hijo, dolía no poder abrazarte, oírte, alimentarte. Tus ojos parecían decir, aquí estoy, ya pasó madre, deja de llorar, yo sonrío.

Este año de vida ha sido maravilloso explorar contigo y con tu hermano. Tu hermano es fuerza, energía, aventura; tú eres serenidad, alegría, fortaleza; yo espero ser para ambos hogar, amor, la pista de despegue y aterrizaje.

Julio, hoy cumples un año.

TE AMO.


1 comentario:

manuel jesus moreno rojas dijo...

No cabe duda que el amor más grande que uno puede tener es el de la madre y mire usted, yo mañana celebraré el segundo año de mi hermosa María, muchas felicidades.