28 oct. 2008

Viviendo verde ¿moda o preocupación por el planeta?


Por Julia Cuéllar

La moda verde nos invade. La naturaleza ha vuelto a ser centro en nuestras vidas, pero más allá de la ropa de la india, la decoración con bambú y los domingos de reforestación con las amigas, ¿es real nuestra preocupación por el cambio climático? ¿Nos importan las consecuencias de nuestra actividad en el planeta?

Forever Green (por siempre verde), parece ser el tatuaje de moda. Vestimos de verde, llevamos pulseras que apoyan causas medio ambientales, promovemos la reforestación, el reciclaje, el transporte público y nos indignamos si alguien tira basura en la calle. ¿Qué tanto hacemos para ayudar al planeta? ¿Los focos en nuestra casa son ahorradores? ¿Cuántas veces dejas tu auto en casa? ¿Haces composta? ¿Separas la basura?

La moda verde es un tema de mercadotecnia, los publicistas lo saben. Los productos no cambian, consumimos lo mismo, pero de pronto ya todo es verde, fíjate en las envolturas, los anuncios, los productos, encontrarás hojas, peces, una infinidad de referencias naturales por doquier. De pronto todos quieren al planeta, pero un empaque verde no garantiza que sea biodegradable o reciclable. Fíjate, la mayoría de los productos siguen siendo dañinos para el medio ambiente.

No todo es negativo en la moda verde, al contrario, puede ayudarnos a generar conciencia en los consumidores. Las tendencias del mercado dependen de los gustos del consumidor, si éste decide que ya no comprará productos dañinos para el medio ambiente, a la industria no le quedará más que cambiar sus procesos. La máxima de: El cliente siempre tiene la razón sigue aplicando. Cambiar un sistema de consumo depende de quien compra, de quien elige en qué gastará su dinero y en qué no.

Entonces, ¿podemos hacer algo como consumidores por el medio ambiente? ¿Esta moda se convertirá en un hábito de responsabilidad por el medio ambiente? Alejandro Calvillo, director de la asociación civil, El Poder del Consumidor, y ex director ejecutivo de Greenpeace nos ofrece respuestas.

Alejandro considera que en lo más profundo de todos hay una preocupación grave por lo que sucede. Durante los 80s y 90s se pensó que las preocupaciones ambientales eran de gente acomodada, sin necesidades inmediatas, era superfluo ocuparse del planeta, lo importante era progresar, desarrollar la industria, los recursos se pensaban ilimitados.

La conciencia de la humanidad cambió, la idea del progreso se modificó, ya sabemos que no podemos entender el desarrollo de la misma forma, hay una crisis ambiental y es tiempo de cambiar. ¿Por qué no lo hacemos?

El problema son los intereses económicos y políticos, frente a la preocupación medioambiental, la respuesta es un maquillaje. Las empresas y los gobiernos optan por crear un discurso que es un maquillaje verde, ocultan la realidad con políticas aparentemente ambientalistas. Nombran a cualquier área verde un parque ecológico, se visten de verde cuando sus residuos, empaques y procesos de fabricación contaminan.

Son pocas empresas las que están haciendo o empiezan a revisar y cambiar sus procesos y productos. Algunos están cambiando sus empaques para reducir el tiempo de biodegradación.

La inercia de los intereses económicos y políticos es tan fuerte que no bastan las pequeñas mejoras, necesitamos un cambio de rumbo, y por ahí pasan nuestros hábitos como consumidores. La elección diaria de cada consumidor va transformando las tendencias en el mercado, así como ahora todo es verde porque la gente quiere ser ambientalista, así los consumidores podrían ser verdaderos ambientalistas y sólo consumir productos amigables con el medio ambiente y cambiar las tendencias del mercado, es decir, obligar a la industria a ser responsable con la naturaleza.

Como consumidores tenemos que forzar al gobierno y a las empresas a cambiar el modelo de consumo y de vida. Por ejemplo, debemos exigir transporte público, parte de los impuestos del automóvil podrían emplearse en el mejoramiento y ampliación del transporte público.

Debemos pedir productos agrícolas que provengan de una tierra rica en micronutrientes, una tierra que haya recibido abonos orgánicos, que no haya estado bajo monocultivos intensivos y agroquímicos. Las manzanas que encontramos en el mercado tienen hasta tres veces menos vitaminas que las manzanas de hace 40 o 50 años, por eso es importante exigir una agricultura sin agroquímicos. Una agricultura orgánica, biológica, conserva el medio ambiente.

El argumento de que la agricultura orgánica es más cara que la agricultura basada en agroquímicos, empieza a cambiar ya que los químicos vienen del petróleo, de la minería y esto está subiendo de precio.

Hay una responsabilidad del consumidor muy importante, las elecciones de consumidor que hacemos. Cada día desde que nos despertamos, estamos haciendo cientos de elecciones como consumidores, y esos cientos de elecciones permiten a un sistema injusto desarrollarse o dar paso a un sistema justo. Cada elección es una oportunidad para transformar el mundo. El éxito de un producto depende de que la mayoría lo consuma, si cambiamos nuestras elecciones, cambiamos la industria.

Por ejemplo, podemos tomar un café robusta, que es un café de sol, que se planta en zonas deforestadas en las que utilizan agroquímicos, y donde a los jornaleros les pagan un salario bajo, o podemos elegir un café de sombra y orgánico, permitiendo así la conservación de la capa forestal, y que gran parte de nuestro pago vaya a las comunidades que se sustentan de este café. Esta elección nos es difícil en México, somos el mayor productor de café orgánico en el mundo.

La preocupación por el medio ambiente es real, pero Alejandro cree que mientras las personas no tengan información clara sobre las consecuencias de la crisis ambiental en el lugar donde habitan y cómo podrían adaptarse o mitigar el impacto, no actuarán, no se comprometerán.

Alejandro Calvillo afirma que nuestro modelo de consumo no es sustentable, si seguimos así vamos a necesitar dos planetas y medio. Antes buscábamos productos perdurables, la industria los fabricaba así, el consumo era menor, ahora los productos están diseñados para una vida útil de uno a tres años, esto está destruyendo el planeta, somos hiperconsumidores.

En El Poder del Consumidor, Alejandro Calvillo y su equipo ya se ocupan de cambiar los hábitos de consumo para mejorar nuestra vida y cuidar el planeta. Tienen un programa que vigila la publicidad dirigida a niños, el tipo de alimentos que se consumen en las escuelas, los etiquetados con la información clara para el consumidor, que haya agua potable en los parques y que existan centros o educación nutricional en las escuelas.

El Poder del Consumidor A.C. es parte de Consumer Internacional, que agrupa a más de 240 organizaciones de consumidores en el mundo. También está afiliado a la Coalición de Organizaciones de Consumidores de América Latina y el Caribe, es parte de la Red por la defensa de los derechos de la infancia y es miembro del consejo consultivo de PROFECO.

Las organizaciones civiles no pueden hacerlo todo. Pueden ofrecer respuestas, información y orientación a la población civil, pero el cambio en nuestros hábitos depende de cada uno de nosotros. La elección es nuestra al consumir un producto y comprar lo que no daña al medio ambiente, o al optar por realizar algunas actividades usando el transporte público, uno a uno, se construye un planeta diferente.

La moda verde puede ser favorable si conseguimos que la gente crea en una vida más armoniosa con el medio ambiente. Si las personas se convencen que es mejor un desarrollo armonioso con el ambiente, harán cambios en su día a día. La moda puede volverse parte de nuestra cultura y entonces se vuelve una tradición, un hábito, entonces será indiscutible que actuar a favor del medio ambiente nos beneficia a todos.

Siente la moda verde, reflexiona sobre ella y actúa cuando estés dispuesto a cambiar el sistema con tus elecciones diarias.



ES TIEMPO DE ACTUAR
El Poder del Consumidor A.C. es una organización que protege los derechos del consumidor y promueve un consumo responsable. Dentro de sus iniciativas está sacar la comida chatarra de las escuelas, desenmascarar a las empresas que usan el maquillaje verde y que continúan contaminando, promueven los productos biodegradables y amigables con el medio ambiente. Si deseas conocer más acerca de sus programas a favor del medio ambiente y los productos saludables y orgánicos puedes llamar a Alejandro Calvillo al tel: 55 38 45 87 página web: www.elpoderdelconsumidor.org.

2 comentarios:

Luis dijo...

"Saludos. Yo creo que no hay mejor forma de construir conciencia ambiental, que difundir información. Por favor, únete a este esfuerzo y comparte esta página con todos los que les pueda interesar:
unaesperanzanueva.blogspot.com"

JULIA CUÉLLAR dijo...

Gracias y ojalá tu perfil fuera público para saber quién está detrás de esta recomendación y qué postura tiene ante la vida. La información es confiable dependiendo de las fuentes que la sustentan.