10 may. 2008

ABUNDANCIA CIRCULAR

Abundancia Cicular
Por Julia Cuéllar

Un libro de El Quijote con las ilustraciones de Doré fue mi entrada a un cuerno de la abundancia, fue entrar a contracorriente de lo que estaba derramándose, se convirtió en mi libro favorito, confesó Juan Manuel Ramírez Palomares al señalarme una de aquellas imágenes colgada en la pared de un ecléctico restaurante.

Su aventura literaria comenzó desde que escuchaba atento las historias que su abuelo traía de sus viajes por el sur del país, de la fantasía que observaba en la vida de su familia circense, de la magia en los cuentos de hadas y príncipes que su hermana mayor le leía. De ese libro sacó la inspiración para participar en un concurso para niños del periódico El Sol de León. Su cuento ganó, el tenía ocho años y su premio fue un libro sobre los peces del mar. Continuó escribiendo y como buen adolescente en la secundaria su especialidad fueron los poemas de amor, cartas, reflexiones acerca de la vida y por supuesto textos donde la rebeldía explotó.

Los textos de entonces no distan mucho de la esencia de los de ahora, sigue contemplando y apreciando la realidad con todo su ser, experimentando introspecciones profundas para decantar la experiencia vital y obtener poemas.

Circular como las pupilas de un caballo atado en la lluvia, es un verso de su poema Corcel de Agua del libro Estampas. Una metáfora que en su obra nos muestra lo que el autor piensa de la vida y que en entrevista nos afirma. Considera que es circular como una serie de ondas concéntricas en el agua que comparten un centro y se expanden para repetirse y pasar por lugares donde ya han estado, simplemente para valorar lo que ha sido y asumirlo amorosamente.

El motor que activa a Ramírez Palomares es el amor, la prueba está en el aleteó de mariposa que son sus versos, una fortaleza delicada que embelesa. Es un deleite ver Hábitos de Humano, porque sus letras se miran, se palpan, se meten a contracorriente en los sentidos y nos derraman.

Apaciblemente declara que la literatura es su vida, su elemento, el de cualquiera porque estamos hechos de palabras, porque la palabra es el conducto para acercanos a otros y a nosotros mismos. La escritura es su forma de encuentro con la vida. Su obra da permanencia a lo que piensa, es y siente, es una referencia, un retrato para obervar sus cambios y compartirlos. El lector se identifica, viene a su memoria su propia experiencia, un círculo se completa y sucede un nuevo encuentro.

Asuntos de la lluvia, La pesadumbre el olor de la fruta, Aire en vendaval, Saltimbanquis, e Historia del día son algunos libros donde podemos darnos cita con Juan Manuel Ramírez Palomares.

Diciendo las cosas de manera sencilla, con economía de palabras y haciendo uso de las expresiones coloquiales es como va elaborando los poemas de su nuevo proyecto, al mismo tiempo que trabaja en el programa de fomento a la lectura y en las ediciones de la Dirección de Cultura del municipio de Guanajuato.

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