Is it you?
You knocked into my memory's door
Is it you?
I’m not sure
Your hair is straight rather than curly
You are skinnier, but the eyes
I’m waiting for you to be you
Is it you?
I’m opening my heart
Come in again
9 abril 2011
30 abr 2011
28 abr 2011
LONGING FOR FIRE
We love each other like marshmallows melting on fire
We choose cold weather to control our desire
We are now marshmallows inside ice cubes longing for fire
9 abril 2011
We choose cold weather to control our desire
We are now marshmallows inside ice cubes longing for fire
9 abril 2011
26 abr 2011
Ángel Inquisidor: La última Oportunidad
Ángel Inquisidor: La Última Oportunidad (TEASER) from Alberto Cerrillo on Vimeo.
ESTRENO HOY EN MMCINEMAS PLAZA POZUELOS 21 HRS, GUANAJUATO, GTO.
Ángel Inquisidor: La última oportunidad es la historia de una mujer casada con un héroe que también es padre y esposo. El peor enemigo de Victoria no está en el cuadrilátero donde Ángel es leyenda, ni en los rufianes de la ciudad que cada vez le entregan un marido más golpeado. Su contrincante estrella es el mismo que el de cualquier pareja. Es un adversario que se fortalece con los años, imperceptible en sus movimientos antes del golpe letal, lleva muchas máscaras: indiferencia, monotonía, aburrimiento, pero su verdadera identidad es desamor.
Victoria exige que Ángel sea padre, luchador, justiciero, esposo y que mantenga vivo el romance de su relación. ¿Cómo mantener la llama encendida después de tres hijos? ¿Cómo ser ídolo de las multitudes? ¿Cómo cuadrar la agenda entre el héroe y el amante perfecto?
Victoria quiere que el amor sea enunciado y Ángel es acción. La disyuntiva de ser rudo o técnico se le presenta a Ángel. Ser rudo y aplicar el ojos que no ven, corazón que no siente o ser técnico y aceptar las reglas del matrimonio. Ángel resuelve el problema con maestría.
Este corto plantea la necesidad ancestral y vigente de que los hombres abandonen el individualismo y empiecen a pensar en familia, en equipo, en pareja si es que deciden compartir su vida con alguien. Victoria duda de que Ángel sea el compañero ideal, pero Ángel en medio de sus batallas y tentaciones todavía tiene ingenio para demostrar amor.
Ángel inquisidor: La última oportunidad es una comedia que recupera al ídolo de las películas mexicanas de los años 50 y lo coloca en un contexto familiar para leer con humor el nuevo rol masculino. Victoria será el ojo a través del cual viviremos la ternura escondida tras la rudeza que se asume de un hombre. Los hombres modernos pueden identificarse con Ángel, no basta con ser candil de la calle, hay que iluminar la casa también.
BACK AND FORTH
These are us
like cats
after a ball
back and forth
back and forth
after a ball
like cats
These are us
9 abril 2011
like cats
after a ball
back and forth
back and forth
after a ball
like cats
These are us
9 abril 2011
17 mar 2011
MI CUNA POR FAVOR
Lloraba cada hora por la noche, ni de recién nacido había hecho eso. No era hambre, no era el pañal, no era frío. En el día estaba irritado porque no dormía bien y por supuesto yo estaba como zombie y de pésimo humor.
¿Qué pasaba? ¿Qué quería decirme? Simple: Mamá quiero mi cuna por favor.
Tardé tres noches en darme cuenta que quería su cuna. Tenía seis meses y medio, desde que nació dormía en un moisés en mi recámara. Dos noches le di de cenar más papilla de su ración acostumbrada pensando que podría ser hambre lo que lo despertaba. Para la tercera noche, a las tres de la mañana, en un intento por no despertar a su papá me fui con él a su cuarto y después de arrullarlo lo puse en su cuna. Dormí en la cama de su hermano. Cuando abrí los ojos eran las ocho de la mañana. Él dormía plácidamente en su cuna.
Otra vez me había dicho lo que quería pero no le entendí. Después de destetar, el cambio de cuarto fue la segunda separación de mi bebé. No lo había querido cambiar porque me angustiaba que en la noche llorara y no lo fuera a oír. Sí, existen los monitores, pero y si se va la luz, y si se acaba la pila, y si falla. Existimos mamás que nos preocupa todo y que sentimos seguridad estando cerca de nuestros hijos. El otro factor era que lo amamantaba y prefería estar cerca de él para darle de comer en la madrugada. Aunque ya tenía semanas sin amamantarlo no lo cambiaba de cuarto por el temor a no oírlo, por mi necesidad en parte inconsciente de tenerlo cerca. Finalmente, él nuevamente expuso muy claramanete sus deseos de un espacio mayor para dormir.
La cuarta noche durmió en su cuna y recuperé por completo mi noche. Empezó a dormir desde las 8:30 pm hasta las 8:00 am. La que tardó en dormir de corrido fui yo, porque una alarma interna me despertaba a intervalos de tres horas para ver si mi bebé estaba bien. Hasta ahora siempre ha estado bien, se mueve por toda la cuna y a veces lo encuentro dormido en posiciones de yoga, pero siempre es un angelito que me está enseñando a escuchar.
¿Qué pasaba? ¿Qué quería decirme? Simple: Mamá quiero mi cuna por favor.
Tardé tres noches en darme cuenta que quería su cuna. Tenía seis meses y medio, desde que nació dormía en un moisés en mi recámara. Dos noches le di de cenar más papilla de su ración acostumbrada pensando que podría ser hambre lo que lo despertaba. Para la tercera noche, a las tres de la mañana, en un intento por no despertar a su papá me fui con él a su cuarto y después de arrullarlo lo puse en su cuna. Dormí en la cama de su hermano. Cuando abrí los ojos eran las ocho de la mañana. Él dormía plácidamente en su cuna.
Otra vez me había dicho lo que quería pero no le entendí. Después de destetar, el cambio de cuarto fue la segunda separación de mi bebé. No lo había querido cambiar porque me angustiaba que en la noche llorara y no lo fuera a oír. Sí, existen los monitores, pero y si se va la luz, y si se acaba la pila, y si falla. Existimos mamás que nos preocupa todo y que sentimos seguridad estando cerca de nuestros hijos. El otro factor era que lo amamantaba y prefería estar cerca de él para darle de comer en la madrugada. Aunque ya tenía semanas sin amamantarlo no lo cambiaba de cuarto por el temor a no oírlo, por mi necesidad en parte inconsciente de tenerlo cerca. Finalmente, él nuevamente expuso muy claramanete sus deseos de un espacio mayor para dormir.
La cuarta noche durmió en su cuna y recuperé por completo mi noche. Empezó a dormir desde las 8:30 pm hasta las 8:00 am. La que tardó en dormir de corrido fui yo, porque una alarma interna me despertaba a intervalos de tres horas para ver si mi bebé estaba bien. Hasta ahora siempre ha estado bien, se mueve por toda la cuna y a veces lo encuentro dormido en posiciones de yoga, pero siempre es un angelito que me está enseñando a escuchar.
15 mar 2011
Destetar
Un día mi seno dejó de interesarle. Era su hora de comer, lo tenía recostado en mi brazo, le iba a dar el pecho pero prefirió seguir con la mirada a su papá que entraba en la recámara. Se sentó, le dio la espalda al seno que lo había alimentado desde su nacimiento, el mundo era más atractivo, su independencia iniciaba.
Tenía seis meses, según leí y me dijeron, una edad ideal para dejar de amamantar. El bebé comienza a ser más autónomo y empieza a incorporarse, pasa de estar acostado a sentarse con mayor facilidad. Empieza a reconocer que es un ser separado de la madre, con movilidad y deseos propios.
Destetar es en ocasiones más difícil para la madre que para el hijo, porque aparte de los nuevos cambios hormonales y físicos, uno se enfrenta a las primeras manifestaciones de carácter e independencia del bebé.
Mi primera reacción ante su rechazo a comer fue, es sólo momentáneo, lo distrajeron, todavía necesita de mi leche. Y volví a ofrecerle pecho, en cada ocasión bebía menos, se distraía más y eso provocaba que a cada ratito tuviera hambre. Así me seguí dos meses más, llegamos a los 8 meses y entonces decidí ofrecer biberón.
Le ofrecí biberón avent, poque no produce cólicos, por sus estándares de calidad, por que simula el pecho materno. La publicidad no convence a los bebés, no la quisó. Ni pecho, ni biberón, fue una semana de papillas y por supuesto bajó de peso. Una tía me sugirió que cambiara de biberón o de leche, podría ser que no le gustara el sabor de esa leche en polvo o que le disgutara el biberón.
Probé y resultó ser que lo que no le gustaba era el biberón. El ganador absoluto fue Gerber con una mamila delgada que simula el pezón y se adapta a la pequeña boca del bebé. Quedé impactada. Esa línea de productos ni siquiera tiene mamilas por etapas y tipo de fluído, es sólo flujo medio, flujo abundante; 4 onzas u 8 onzas. No hay más.
Lo más importante de destetar fue que aprendí que tengo que escuchar a mi hijo, estar lista para sus cambios, porque estos sucederán en su propio tiempo, a veces antes, a veces después de lo que indican los manuales y libros. Su independencia, su carácter están presentes desde esa temprana etapa en que decide explorar el mundo por sí mismo.
Destetar me dolió porque una parte de mí sintió que ya no era indispensable para él, otra que una etapa bellísima había termindado demasiado pronto. También sentí alegría de que mi hijo tuviera tan claro lo que quería, que hubiera dejado el pecho por decisión.
Cuesta escuchar a los hijos, uno cree saber lo que más les conviene, por algo es el padre-madre y ha vivido más. Me tardé en escucharlo y eso provocó que bajara de peso, que cambiaran sus rutinas de alimento y sueño. Finalmente, gracias al consejo de una tía que lo quiere como si fuera su abuela y lo supo entender primero que yo, pudimos hacer la transición al biberón e iniciar la etapa de exploración.
A mi tía le pasó algo similar con su segunda bebé. Como a su primera hija le dio biberones evenflo, a su segunda le ofreció los mismos y si algo hemos aprendido de estas anécdotas es que tenemos gustos y personalidad desde que nacemos, así que no los quiso. Probó varios y los únicos que le gustaron fueron los avent.
La moraleja de estas historias es que cada bebé escogerá el tiempo de su destete y el biberón que mejor le parezca. En términos comerciales, el cliente siempre tiene la razón. Mi recomendación es que le den a probar a su bebé distintos biberones para ayudarlo a hacer la transición del pecho al biberón.
Parece caro comprar biberones para que prueben cuál les gusta, pero después es más caro tratar de imponer el biberón que deseamos porque puede no comer, bajar de peso, tener mal humor por el hambre y la incomodidad y alterarse sus estados de sueño por el mismo desorden alimenticio, lo que terminará afectando los ciclos de sueño y alimentación de los padres.
Creo que no se debe presionar a los bebés en esta transición, escucha a tu bebé y a ti misma, el día llegará, amamantar lo más posible fortalece los lazos emocionales y la salud del pequeño. Escuchar es el secreto y aunque lo sepamos no es fácil.
Tenía seis meses, según leí y me dijeron, una edad ideal para dejar de amamantar. El bebé comienza a ser más autónomo y empieza a incorporarse, pasa de estar acostado a sentarse con mayor facilidad. Empieza a reconocer que es un ser separado de la madre, con movilidad y deseos propios.
Destetar es en ocasiones más difícil para la madre que para el hijo, porque aparte de los nuevos cambios hormonales y físicos, uno se enfrenta a las primeras manifestaciones de carácter e independencia del bebé.
Mi primera reacción ante su rechazo a comer fue, es sólo momentáneo, lo distrajeron, todavía necesita de mi leche. Y volví a ofrecerle pecho, en cada ocasión bebía menos, se distraía más y eso provocaba que a cada ratito tuviera hambre. Así me seguí dos meses más, llegamos a los 8 meses y entonces decidí ofrecer biberón.
Le ofrecí biberón avent, poque no produce cólicos, por sus estándares de calidad, por que simula el pecho materno. La publicidad no convence a los bebés, no la quisó. Ni pecho, ni biberón, fue una semana de papillas y por supuesto bajó de peso. Una tía me sugirió que cambiara de biberón o de leche, podría ser que no le gustara el sabor de esa leche en polvo o que le disgutara el biberón.
Probé y resultó ser que lo que no le gustaba era el biberón. El ganador absoluto fue Gerber con una mamila delgada que simula el pezón y se adapta a la pequeña boca del bebé. Quedé impactada. Esa línea de productos ni siquiera tiene mamilas por etapas y tipo de fluído, es sólo flujo medio, flujo abundante; 4 onzas u 8 onzas. No hay más.
Lo más importante de destetar fue que aprendí que tengo que escuchar a mi hijo, estar lista para sus cambios, porque estos sucederán en su propio tiempo, a veces antes, a veces después de lo que indican los manuales y libros. Su independencia, su carácter están presentes desde esa temprana etapa en que decide explorar el mundo por sí mismo.
Destetar me dolió porque una parte de mí sintió que ya no era indispensable para él, otra que una etapa bellísima había termindado demasiado pronto. También sentí alegría de que mi hijo tuviera tan claro lo que quería, que hubiera dejado el pecho por decisión.
Cuesta escuchar a los hijos, uno cree saber lo que más les conviene, por algo es el padre-madre y ha vivido más. Me tardé en escucharlo y eso provocó que bajara de peso, que cambiaran sus rutinas de alimento y sueño. Finalmente, gracias al consejo de una tía que lo quiere como si fuera su abuela y lo supo entender primero que yo, pudimos hacer la transición al biberón e iniciar la etapa de exploración.
A mi tía le pasó algo similar con su segunda bebé. Como a su primera hija le dio biberones evenflo, a su segunda le ofreció los mismos y si algo hemos aprendido de estas anécdotas es que tenemos gustos y personalidad desde que nacemos, así que no los quiso. Probó varios y los únicos que le gustaron fueron los avent.
La moraleja de estas historias es que cada bebé escogerá el tiempo de su destete y el biberón que mejor le parezca. En términos comerciales, el cliente siempre tiene la razón. Mi recomendación es que le den a probar a su bebé distintos biberones para ayudarlo a hacer la transición del pecho al biberón.
Parece caro comprar biberones para que prueben cuál les gusta, pero después es más caro tratar de imponer el biberón que deseamos porque puede no comer, bajar de peso, tener mal humor por el hambre y la incomodidad y alterarse sus estados de sueño por el mismo desorden alimenticio, lo que terminará afectando los ciclos de sueño y alimentación de los padres.
Creo que no se debe presionar a los bebés en esta transición, escucha a tu bebé y a ti misma, el día llegará, amamantar lo más posible fortalece los lazos emocionales y la salud del pequeño. Escuchar es el secreto y aunque lo sepamos no es fácil.
29 ene 2011
De hombres y símbolos
Ya madura, me dicen. No es necesario casarse para que los padres tengan obligaciones legales con sus hijos. La mujer con un hijo fuera del matrimonio también está protegida. La fiesta no importa, es sólo derroche de dinero. No te confundas, contesto, no quiero una fiesta, quiero un compromiso real, honesto. Pero ya tienes un hijo ¿qué más compromiso quieres?, me argumentan. Él tiene un compromiso con nuestro hijo, no conmigo, remato.
El compromiso de las parejas no depende de la reproducción. Tener un hijo establece un compromiso con el hijo, no con la pareja. Por eso las personas se divorcian, porque el tener hijos no es un compromiso de pareja, sino de padres y la paternidad se puede ejercer sin ser pareja, como lo demuestran los miles de padres separados que educan y aman a sus hijos.
Observo a la pareja que trata de convencerme que mi relación es un matrimonio y que yo insisto en defender que no es así. Si tan igual es la vida de pareja casada y no casada, ¿por qué ellos sí se casaron?
El matrimonio es un acto simbólico de transición que sí tiene un valor, por eso hay quienes viviendo juntos se casan. Aunque en la práctica la vida no parece cambiar, en la realidad simbólica hay una transformación.
Para mí el matrimonio sigue siendo un acto que debe realizarse entre dos personas dispuestas a crecer juntas en la honestidad, el respeto y la creatividad. Algo íntimo, que más que reglas sociales y obligaciones legales, establece códigos y sintonía en la pareja. Una promesa que enlaza corazones y consciencias permitiendo que las personas diseñen y construyan un futuro.
Estoy segura que para esa pareja que comparte un techo y tiene un hijo, el matrimonio también es algo más que los derechos y obligaciones legales, por eso se casaron y si quieren convencerme de lo contrario es porque quieren ayudar a su amigo, quien es el padre de mi hijo.
Me gustaría casarme, pero mientras las condiciones que enumero arriba no sucedan, seguiré concentrada y amorosamente enfocada a ser mamá.
El compromiso de las parejas no depende de la reproducción. Tener un hijo establece un compromiso con el hijo, no con la pareja. Por eso las personas se divorcian, porque el tener hijos no es un compromiso de pareja, sino de padres y la paternidad se puede ejercer sin ser pareja, como lo demuestran los miles de padres separados que educan y aman a sus hijos.
Observo a la pareja que trata de convencerme que mi relación es un matrimonio y que yo insisto en defender que no es así. Si tan igual es la vida de pareja casada y no casada, ¿por qué ellos sí se casaron?
El matrimonio es un acto simbólico de transición que sí tiene un valor, por eso hay quienes viviendo juntos se casan. Aunque en la práctica la vida no parece cambiar, en la realidad simbólica hay una transformación.
Para mí el matrimonio sigue siendo un acto que debe realizarse entre dos personas dispuestas a crecer juntas en la honestidad, el respeto y la creatividad. Algo íntimo, que más que reglas sociales y obligaciones legales, establece códigos y sintonía en la pareja. Una promesa que enlaza corazones y consciencias permitiendo que las personas diseñen y construyan un futuro.
Estoy segura que para esa pareja que comparte un techo y tiene un hijo, el matrimonio también es algo más que los derechos y obligaciones legales, por eso se casaron y si quieren convencerme de lo contrario es porque quieren ayudar a su amigo, quien es el padre de mi hijo.
Me gustaría casarme, pero mientras las condiciones que enumero arriba no sucedan, seguiré concentrada y amorosamente enfocada a ser mamá.
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