
Yo no tenía ninguna intención de permanecer ni un día más en aquella tranquila y elegante ciudad. Aunque eso supusiera nuestra ruptura. Si me quedaba, algo dentro de mí se perdería para siempre. "Y es una pérdida que no puedo permitirme", pensaba. Era algo vagamente parecido a un sueño. En él había ardor y, también, dolor. Se trataba del tipo de sueño que tal vez sólo pueda tenerse a los diecisiete o dieciocho años.
Y ese sueño Izumi tampoco podía entenderlo. Lo que ella perseguía en esa época era un sueño de naturaleza muy diferente, un mundo que se emplazaba en un lugar muy distinto.
Pero, al final, antes de empezar realmente esa nueva vida en ese nuevo lugar, nuestra relación llegaría a su fin de una manera brusca e impensada.
Fragmento de Al Sur de la Frontera, al Oeste del Sol. Haruki Murakami.


