25 abr. 2008

OBITUARIO



El tercer mundo no lo determina lo económico, sino el creer que nada es posible.

El grupo de la Ibero León concluye, no porque sus activos lo decidieran, sino porque el director de Difusión Cultural no quiere querer. No puede creer que los estudiantes realicen trabajos profesionales que instituciones externas desean comprar, premiar, difundir. Y luego preguntan ¿por qué la juventud es tan apática? No es apatía, es hastío por la cerrazón de algunos mayores. Si algo había en quienes integraron el grupo de teatro de la Ibero León era entusiasmo, compromiso, creatividad, propuestas y lealtad a la universidad que hoy les da la espalda. Le quitan el nombre y el espacio a un grupo de creadores, pero no destruyen su ánimo activo, constructivo, imaginativo, denunciante e integrador. ¿Acaso el alumno ideal de la ibero no es un joven integral, capaz de comprender y transformar su realidad en ara de un mundo mejor? ¿Por qué entonces el rechazo, la cacería de brujas contra quienes cumplen este perfil y son integrantes del grupo de teatro? Los nombres y las administraciones cambian, habrá otros nombres y espacios para los exiliados, pero la memoria colectiva suma otro acto de traición, de ruptura de puentes y de diálogo con los jóvenes creadores.

La eternidad de ruido creativo y renovador para los compañeros del grupo de teatro de la Ibero León caídos en la batalla profesionalismo vs estudiantes amaestrados.

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