Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

6 feb 2009

SEÑORA DE CLÓSET


Mis amigas me sentenciaron: siempre has sido una señora de clóset y por fin saliste. Reí mucho ante semejante declaración, no era la primera vez que me lo sugerían, pero sí la primera que era enfática y que yo lo reconocía. Antes solían cantarme algo así: yo soy una mujer florero, sentadita en casita yo te espero.

Pues sí, soy una señora de clóset y ya salí, esta aventura empezó ya casi un año atrás, en un abril frío en París. No me arrepiento. Toda mi preparación infantil, los juegos de té, los tres nenucos, los pañales, las cobijas, los biberones, la casita de tela, la carreola y mi convertible azul fueron la educación más efectiva que tuvo el sistema para hacer de mí la señora de clóset que soy.

Obvio pasé por mi etapa de mujer liberada: mueran los hombres, no los necesitamos, son unos perros mal agradecidos, todos son iguales, yo soy autosuficiente, libre, inteligente y tengo derecho a ser fea si quiero. No es novedad a donde me llevó esa actitud, a la soledad, a perder al novio más tierno, amable, comprensivo, al mejor amigo y confidente que he tenido en la vida. Aunque también conseguí algunos amigos de copas que todavía hoy están sorprendidos con mi transformación. Algunos de ellos siguen creyendo que algún día despertaré de mi letargo y volveré a ser su compañera de parrandas.

Además descubrí que no podría hablar mal de los hombres cuando mi familia está compuesta mayoritariamente por ellos y mi papá y mi hermano son el mayor soporte de mi vida. También reflexioné que si alguien me ha hecho sufrir en la vida son las mujeres, no los hombres. Así que admití que había comprado un ticket discursivo que no me pertenecía y decidí ser quien yo quisiera ser y no quién socialmente se esperaba que fuera.

Así es como descubrí que efectivamente quería una familia, un compañero para toda la vida con quien compartir roles diferenciados. Sí, yo necesito hombres autónomos, fuertes, responsables, que arreglen desperfectos en la casa y saben administración financiera. Yo necesito ser la mujer que cuida el hogar, procura la belleza, alimenta y busca la armonía en la familia. Soy una clásica mujer de los 50's.

La realidad obviamente se impuso y no soy tan ordenada en las labores del hogar como lo imaginé, ni mi hombre es tan buen administrador y talachero, pero la convivencia es armónica. Lo mejor de todo es que somos una pareja con vidas individuales que comparten el estar juntos, sin ahorgarse con exigencias mutuas por cumplir expectativas de arquetipos de pareja o familia.

Así que bajo estas condiciones de una familia más moderna admito que soy una señora de clóset y no me arrepiento, no estoy subyugada, ni estoy sacrificando mis metas personales por el servicio de mucama de los demás, tampoco estoy obligada a usar tacones y delantal. Soy una señora de clóset feliz.

Amigas, son bienvenidas a mi clóset cuando quieran. Sin ustedes esta aventura de crecer no sería tan buena.

16 dic 2008

REGRESAN LOS CABALLEROS


Ayer hablaba con unos amigos sobre lo importantes que son los detalles para las mujeres. Mientras uno se debatía sobre hablarle o no al día siguiente, a su novia porque sería su cumpleaños, y yo le decía que no había dilema, la respuesta era sencilla, tenía que llamarla, el otro amigo contestaba rotundamente: es una batalla perdida, haz lo que te dicen las mujeres. Para nosotros puede no importar, para ellas sí. Evítate el problema, llámala.

El amigo uno insistía que era innecesario llamarla, se acababan de ver y le había dado su regalo. Yo afirmé, que eso no importaba, que nos gusta que nos despierten para felicitarnos por el día en que nacimos, nos gusta sentirnos especiales para nuestras parejas, saber que agradecen que hayamos nacido, porque así el universo les confirió la posibilidad del amor. Sí es muy cursi, pero en el fondo queremos ser especiales. Convencimos al amigo uno de hacer esa llamada y de asegurarse de ser el primero.

La conversación continuó en torno a las mujeres y las relaciones de pareja, así que muy oportunamente el amigo dos mencionó que acababa de ver una campaña publicitaria de Chivas Regal que le encantó porque lo hizo comprender lo que las mujeres quieren, detalles. Según nos contó, la campaña publicitaria proclama que regresan los caballeros con la siguiente frase: El mejor lugar para tu saco es la espalda de ella.

La cursi de la mesa (yo) se conmocionó al escuchar esta sentencia e imaginar a un hombre colocando el saco en la espalda descubierta de una mujer. Recordé escenas parecidas en mi vida y afirmé que esos momentos nos halagan.

En hora buena por el regreso de los caballeros, justo de lo que escribí ayer, el tratarnos como damas, con respeto, con admiración.

La prueba de si soy la última mujer que espera caballeros, la tendrá seguro el publicista de Chivas Regal cuando sus números muestren si vendió más o no. Si acaso hay un deseo oculto de los hombres por ser caballeros (porque admítanlo, a veces ellos quieren serlo pero las mujeres no los dejamos) y de las mujeres por ser damas (sí, algunas todavía queremos que nos paguen la cuenta, nos acompañen hasta la puerta de nuestra casa después de una cita y se despidan con un romántico beso digno de pasar a nuestro diario)Chivas Regal superará su registro de ventas. (La publiciad también realiza investigaciones sociales, jajajaja)

Los detalles pueden parecer rutina, hábito para los hombres, pero para las mujeres cada post it con un te amo, cada llamada inesperada para saludar, cada saco en la espalda es una renovación del amor. Esas acciones significan te quiero, me preocupo por ti, cuido de ti y estoy para ti. El saco no sólo protege a las mujeres del frío, les afirma que pueden contar con los hombres.

Eso queremos, saber que en algún problema habrá alguien para ayudarnos o confortarnos. El amigo dos lo descubrió cuando en el metrobus un hombre le explicaba a su novia la ruta para llegar a su destino y ella insistentemente preguntaba: pero si me pierdo ¿irías por mí?

El amigo dos concluyó que no ponemos atención a las indicaciones porque en realidad queremos saber si nuestra pareja estaría dispuesta a ayudarnos en caso de problemas y efectivamente así es. El amigo dos ha estado muy perceptivo.

Hoy en la mañana contrario a mi mundo ideal de caballeros y damas, descubro en Publimetro una nota que me mató de la risa y luego de la preocupación. Las mujeres ya no usan el pretexto me duele la cabeza para no tener sexo, ahora dice: No cariño, es que tengo que actualizar mi blog.

Según la encuesta 46% de las mujeres prefieren quedarse sin relaciones sexuales durante dos semanas. Entre las mujeres de 18 a 34 años el porcentaje aumenta a 49% y los hombres entre 35 a 44 años, sólo el 23% elige la web antes que el sexo.

En la Universidad aprendí que las encuestas se pueden manipular al antojo del investigador, sólo hay que tener argumentos coherentes y se escribe una posible verdad. Así que ejercitando mi talento para unir datos e inventar historias, he aquí mi análisis.

El sexo inicia antes del coito, es un deseo de querer estar con el otro, tal vez, se prefiere la web a estar con el otro, porque no es motivante estar con alguien cuando el sexo se ha vuelto sólo placer para una sola zona corporal. Tal vez, y sólo tal vez, por eso se prefiere la internet, porque el placer va más allá del orgasmo como respuesta física a la estimulación, porque es estimulante el platicar, el reír, el ver fotos en facebook, el leer periódicos, porque el placer de la web incluye estimular la mente.

Tal vez, sólo tal vez, el sexo ha ido perdiendo esos rituales de estimular todo el cuerpo, de provocar deseo, de crear romance o cualquier otra atmósfera que la pareja necesite para disfrutar del sexo como una actividad lúdica compartida, más que una acción física donde cada uno consigue un orgasmo. Porque siendo honestos para conseguir orgasmos no se necesita a nadie más, pero para tener sexo se necesita de dos o de más (por aquello de los que de verdad hacen de él una actividad comunitaria.)

Justo hoy, un tercer amigo me confesó que según él las mujeres tardamos mucho en tener orgamos y le contesté que más bien él era el clásico que apoyaba los rapidines. Esto puede ser pieza clave en mi argumento, no es que tardemos mucho, es que estamos mal estimuladas, queremos ser especiales, sentirnos bellas, inalcanzables, diosas encarnadas, mujeres y no cuerpos a los que hay que dedicarles horas para que sientan algo. Están leyendo mal hombrecitos, más que orgasmos múltiples, queremos estímulos múltiples, mucho antes del coito, los repetitivos detalles.

Así se llega a estadísticas donde los hombres quieren sexo y las mujeres no, porque los primeros siguen satisfaciendo su necesidad de orgasmo, mientras que las segundas no están consiguiendo estímulos (recuerden no sólo estímulos en distintas áreas corporales, estímulos fuera del cuerpo, detalles.)

Mientras la web siga creando satisfacción a distintos niveles y el sexo no, entonces seguriá reinando la web.

No olviden que hace muy poco en este blog se publicaron resultados de La Generación Intercativa en Iberoamérica y una de sus conclusiones fue que los jóvenes buscan la tecnología para comunicarse, para estar con otros. Es patético que consigamos estar con otros por medio de la web y no podamos estar con nuestra pareja. Estar no es compartir una cama o un plato, es acompañarse y crecer juntos, es mostrarle al otro que te importa.

Así que mi conclusión es que hay que aprender a estar con el otro, a compartir para que el sexo vuelva a ganarle a la web o de plano para que la web sea un juguetito más en la relación de pareja y no un obstáculo.

Que vuelvan los caballeros, las damas y el sexo.