1.- Hay que vaciar el corazón. Cuando uno viaja tiene que ir ligero y eso incluye, libre de apegos. La familia es carne y hueso, ese cariño está dentro de uno mismo. Lo que estorba son los otros, esos que juran no sobrevivirán en nuestra ausencia, quienes anclan con sus: me vas a olvidar, te voy a extrañar, ¿qué va a pasar con nosotros? Sus dudas son auténticas, en el fondo saben que son pasajeros en nuestra vida. El amor verdadero no ata, es el primero en ponerle más plumas a las alas.
2.- No hay que atascarse. Cuando uno llega todo es nuevo, es como un gran banquete, queremos probar cada platillo y desbordamos los platos. Luego es difícil diferenciar los sabores, el paladar se satura. Hay que hacerlo poco a poco, no tenemos que acabarnos el banquete en un día. Pausas, digestión. El deleite está en saber gozar cada experiencia en sus más mínimos detalles.
3.- Las lecturas son primordiales. Nada dice más de un pueblo que su literatura. Lee a los autores de la región, ellos te dirán lo que la gente no dice o no quiere oír. Lee también a los ciudadanos del día a día y aprende nuevos enfoques.
4.- Las fotografías son esenciales, pero no las que se hacen con una cámara, sino las que capta la memoria. Nunca se es más consciente de lo irrepetible de los momentos que en los viajes, porque cada día es un día más cerca del regreso a casa. Atrapa cada instante con todos tus sentidos. Memento Mori. Carpe diem.
5.- Escribe un diario. Cambiar de lugar revuelve las neuronas y tendrás insights que en el futuro querrás recordar para volver a sentir el rush de esa tú. Escribe para ti dentro de algunos años. Es como sacar un viejo vestido para revivir eso que fuimos y que hoy sacamos a pasear con nostalgia, porque eso que fuimos nos ha llevado a nuevas experiencias.
6.- Si te enamoras entrega el corazón porque nunca sabes dónde está la persona que te acompañará en futuros viajes, quien te dirá ¿y de aquí a dónde?
7.- Nunca se vuelve. Despídete con amor porque aunque regreses al lugar de donde partes, nunca será la que se va quien regrese.
Buen viaje, aquí te esperamos para ponerle muchas plumas verdes a esas alas...
Mostrando entradas con la etiqueta amigas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amigas. Mostrar todas las entradas
7 oct 2010
BUENAS NOTICIAS
No hay noticia más grande que la que te dan dos rayitas rosas que confirman tu embarazo. Hoy recibí esa noticia de una amiga y yo brinqué hasta el techo. Para mí representa la oportunidad en potencia de que mi hijo tenga con quien jugar, para ella, un mundo desconocido inicia.
La otra gran noticia de esta semana es que otra amiga finalmente se va a Canadá, un sueño que la tuvo con insomnio mucho tiempo. Ella también se enfrenta a un reto, que aunque no dura toda la vida como la maternidad, sí se parece en que te enfrenta a tí misma. El embarazo como el vivir en otro país te enfrenta a la pregunta ¿Quién seré? La respuesta se va construyendo día a día, y hay tantos ajustes internos que el reflejo en el espejo siempre es ajeno.
Quien decide vivir estas experiencias debe estar dispuesto a la destrucción total porque los paradigmas que se tienen se rompen, se estiran, se reconfiguran. Hay que vaciar la taza, la mente, el corazón, un tsunami de emociones está por emerger.
Lo único que les puedo decir a las dos es: let it be..
La otra gran noticia de esta semana es que otra amiga finalmente se va a Canadá, un sueño que la tuvo con insomnio mucho tiempo. Ella también se enfrenta a un reto, que aunque no dura toda la vida como la maternidad, sí se parece en que te enfrenta a tí misma. El embarazo como el vivir en otro país te enfrenta a la pregunta ¿Quién seré? La respuesta se va construyendo día a día, y hay tantos ajustes internos que el reflejo en el espejo siempre es ajeno.
Quien decide vivir estas experiencias debe estar dispuesto a la destrucción total porque los paradigmas que se tienen se rompen, se estiran, se reconfiguran. Hay que vaciar la taza, la mente, el corazón, un tsunami de emociones está por emerger.
Lo único que les puedo decir a las dos es: let it be..
3 mar 2009
CON MOTIVO DE LA EXPO SEXO

Platicando con una amiga, confirmé mi creencia que el mejor afrodísiaco es una pareja que te detone la sensibilidad del cuerpo, el resto es una danza de gemidos y placeres.
Ana, es la más dramática de mis amigas y es literal, es una teatrera consagrada, lo lleva en la sangre. Su abuelo es uno de los pilares dramatúrgicos del país. Ella nunca ha querido aprovechar su apellido para abrirse paso en los escenarios que le corresponden por linaje ancestral, prefiere picar piedra. Quiere ser reconocida por su trabajo, no por el de su abuelo, a quien admira irrevocablemente.
Sin duda, Ana es la única de mis amigas a la que desde niña la enseñaron a sentir, y con esto me refiero que la educaron para exagerar las emociones, minimizarlas, nombrarlas y traducirlas en movimientos mínimos y máximos en cada músculo y cartílago del cuerpo. El resto aprendimos lo básico y por eso nos cuesta trabajo entendernos y mantener comunicación y relaciones sin errores sentimentales.
Con estos antecedentes es claro que el cuerpo de Ana no miente, al menos no le miente a ella. Ella lo comprende a la perfección, así que el día que no sintió nada supo que no era una exageración, era la verdad absoluta.
Para aquellos que entienden el comercial: felicidades, estuviste como de 20, como la frase que explica que el sexo de los veinteañeros es lo máximo, debo pedirles que lean esta historia porque prueba lo contrario, es decir, lo que yo siempre he creído, un veinteañero es inexperto. En términos teatrales, es energía sin dirección.
Caminando por la expo sexo, buscando accesorios para su nueva puesta teatral sobre mujeres y también para sus motivos personales, Ana me confesó la historia del día que no sintió nada.
-Llegó el Twenty one (así le decimos al jovencito que mi amiga ha estado educando en las artes amatorias. Ha sido su única tutora) y pues empezamos a besarnos. La verdad no tenía muchas ganas -confiesa Ana- Pero dije, a quién le dan pan que llore. Así que detuve un poco los besos para poner música, crear ambiente seductor a media luz y servirnos vino. Bebí dos copas y nada de calor corporal. Me besó enterita, perdí la ropa, otras dos copas y yo igual. Le di lecciones avanzadas y yo fría como la pared azulada que tantas veces me ha servido de cama cuando me aferro a una espalda de hombre bien parado. Bien parado, porque hay que estar de pie para detenerme.
-Te entiendo- respondí mientras escogía entre un traje satinado o uno de terciopelo.
- El muchacho ya no sabía como mantener tanta excitación y yo una lápida marmolea. Intenté imaginarme que estaba con el mariposón (así le decimos al amante intermitente de más de 50 años de Ana. Intermitente porque a veces son amantes y a veces no. No crean que porque tiene disfunción, ya verán que no, y por eso está mal hecho ese comercial)Apenas imaginaba al mariposón, una tristeza inmensa me invadía y la palidez de mi cuerpo se volvía una sensación que bloqueaba cualquier otra emoción, sobretodo la rosada del sexo sin ataduras. Estaba seca como un desierto y el twenty one era una biznaga que tenía que explotar y yo sólo sentía sus espinas. Así que lo frené en seco, sequedad mía, amarga humedad para él. Le pedí que se fuera, que se marchara porque hoy no podía. Apenas cerré la puerta supe que era frígida.
- Tú no eres frígida, es sólo que el twenty one no te excitó. Qué emoción puede haber en el cuerpo de un niño.
- No es un niño.
- No gracias a ti, pero lo era antes de conocerte. Pobrecito, ya lo traumaste.
- Calla, ya lo compensaré. Decidida a averiguar si era frígida o no y antes de dejar que la certeza de mi aridez me provocara llanto diluviano, decidí ir a la fuente de todas mis respuestas.
- Fuiste con el mariposón.
- Sí, apenas abrió la puerta y me vio desconsolada supo lo que me sucedía. Ven a mis brazos, dijo, y me desbordé como un manantial apenas liberado de la piedra que oprimía su cauce.
Efectivamente, mi amiga no era frígida y sólo necesitó del hombre correcto para sentir. ¿Por qué me lo contó en la expo sexo? siempre será un misterio, bien pudo haberlo contado en el chat o en cualquier otro día de café. Tal vez la temática del lugar le recordó el suceso. Salimos con un montón de artilugios amorosos para su obra de teatro y algunas ideas, sólo ideas, de cómo describir dos que tres trajecitos la próxima vez que escribiera sobre encuentros sexuales.
19 feb 2009
FICCIONES RELATIVAS

Según Julio Patán y lo que llevo de su libro Conspiraciones, uno necesita creer y es por eso que se inventa complejos sistemas de verdades absolutas, con personajes inconmesurables y perfectos. Ahí cabe la religión, la ciencia, las teorías de conspiración y por supuesto, desde mi particular punto de vista, la literatura. En estas estructuras encontramos el orden. Ciframos el cosmos en valor de que nada puede suceder si no hay una inteligencia suprema, un plan maestro, una razón que justifique hasta el más mínimo acontecimiento. Necesitamos creer que todo está escrito o se está escribiendo por quien sí sabe para sentir seguridad, para imaginar que hay una orden. Lo anterior sólo para no caer en la depresión, la histeria, la psicosis o para no encontrar una belleza sugerente en cada balcón de un tercer piso.
Inventarnos un orden es ficcionar y por eso incluyo la literatura. Uno se inventa realidades para existir, de tal forma que parte de lo que sucede lo codificamos como nos conviene, como mejor se acomode a nuestro guión. Sí, según mi teoría todos somos psicóticos. Entonces cada hecho se vuelve relativo, depediendo de cómo nos facilite lo que queremos creer, lo miramos. Condicionamos la realidad a nuestros relatos, a nuestra sensibilidad, quien finalmente es el dictador, el director, el gestor de nuestras creencias. Lo que nos hace sentir bien es lo que creemos. Obviamente habrá quienes encuentren gratificante el pensar en el apocalipsis sin recompensa y otros que consideren que el malestar es previo al paraíso.
Hace poco también leí que algunos teóricos de la comunicación afirman que estamos en la época de comercializar las sensaciones, las experiencias. Ya no compramos productos, sino vivencias. Por eso, las nuevas generaciones no buscan la casa, el auto sino el mejor relato de aventura de unas vacaciones, la mejor experiencia de sonido, de video. Queremos sentir y eso es lo que pagamos. También afirmaban que comprar sensaciones lleva implícito el poder compartirlas rápido y efectivamente, ahí se insertan los fenómenos facebook, blogs, chats, podcasts, videos, fotos. Queremos contar lo que vivimos, mi conclusión, queremos ficcionar, escribir nuestros guiones, editar la vida. Los mejores relatos están construidos con hechos relativos, acontecimientos donde la mirada del protagonista ya modificó la realidad para poder narrarla como mayor placer le produzca.
Finalmente, lo que sentimos influye en cómo ficcionar para creer. El ejercicio de narrar consiste en fragmentar la realidad en acontecimientos relativos que después serán unidos o editados según la experiencia sensorial que el escritor quiera vivir, esto con el afán de crearse un sistema verosímil que le permita contar su versión de la vida. Para mí, la literatura es un ejercicio de ficciones relativas. Ni tan verdad, ni tan mentira, sólo la infinita necesidad de crear orden.
13 mar 2008
NO SON PELIGROSAS

No es un manicomio, no se escaparon de ningún reclusorio, así son, ..... (adjetive usted) por naturaleza.
A veces las estrellas se alínean y para que estas cuatro mujeres se encontraran un infinito de probabilidades sucedió antes. Afortunadamente coincidieron en un espacio, alguna tuvo que adelantarse, otra retrasarse, unas más cambiar de ciudad, de universidad, de amigos, pero finalmente aprendieron a crecer juntas. Tan opuestas que nadie creyó que su amistad sobreviviría más de un día, pero la naturaleza sabe mejor y ahí continúan derrotando a la posibilidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)