Es un niño de gorro azul, de espada roja y corazón de León.
Pelea en Pompidou con wifi o sin él. Pasea en Chatelet.
Vigila desde la Torre Eiffel y come helado de chocolate para vencer a los malos.
En la Bastilla grita: "Tierra, Justicia y Libertad"
En el Hotel de Ville monta un caballo en el segundo piso de un carrusel
En Notre Dame pregunta: ¿por qué despreciaron al jorobado?
Desde el Louvre observa los tres arcos, compra un Napoleón más chino que francés.
Igual pasó con el jardín de Tullerías, le pareció más inglés, se creyó Harry Potter.
Ni se acordó de Luis XVI y María Antonieta.
La mitad de su rostro lo cubre con la bufanda india que compró. Es multicolor como su mirada.
Es hábil con la cámara, ya supera a su papá.
Es más artista que periodista, más dramático que realista.
Es el centro de atención sin quererlo por sus risas y juegos de miradas macabras.
No se queja del frío, ni de los pies mojados, tampoco de las desveladas ni de las locuras de Julia que siempre lo quiere llenar de besos.
Es un chico muy listo.
Es todo un parisino, tiene 5 años y se llama Pablo, como Picasso.
París
Abril 2008
Mostrando entradas con la etiqueta cuentos. Mostrar todas las entradas
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29 dic 2012
5 dic 2012
AMO EN PRESENTE A MIS HIJOS
Amo en presente a mis hijos porque sé que no me pertenecen.
Amo en presente a mis hijos porque agradezco el ser su compañera al inicio de su vida.
Amo en presente a mis hijos porque el amor no asegura el tiempo y nuestro hogar se construye con la confianza que se fortalece a diario.
Amo en presente a mis hijos porque lo material cambia, como las personas y los paisajes, pero las risas y llantos tejidos entre madres e hijos son el cordón umbilical que alimenta a ambos mientras dura la vida. Un cordón lo suficientemente flexible para ser alas o abrazos cuando sea necesario.
Amo a mis hijos en presente porque me exigen crecer con sus besos y brincos, con sus abrazos entre hermanos después del conflicto; con su asombro por el mundo.
Cuánto más debo conocer, perdonar, deconstruir y renombrar para mostrarles que la mejor vida posible es la que sueñas y escribes con palabras amorosas cotidiana y reflexivamente, trabajando lo mejor de ti.
Quisiera cubrirlos del mundo y protegerlos del mal, pero el mayor mal sería yo. Debo enseñarles a estar y ser en el mundo con otros como ellos y con otros distintos a ellos, a quienes deberán aprender a escuchar.
Otros lastiman, a veces somos los otros para alguien más, ¿cómo explicarle a mis hijos que la convivencia duele porque exige revisión constante?
Cómo pedirles que no pierdan la empatía de llorar cuando el hermano llora y de alegrarse con él, porque la violencia empieza cuando me duele la alegría del hermano y gozo con su sufrimiento. Cuando la indiferencia se instala en lugar del abrazo.
Amo en presente a mis hijos porque son el relato del futuro que me exige un mundo mejor.
Amo en presente a mis hijos porque agradezco el ser su compañera al inicio de su vida.
Amo en presente a mis hijos porque el amor no asegura el tiempo y nuestro hogar se construye con la confianza que se fortalece a diario.
Amo en presente a mis hijos porque lo material cambia, como las personas y los paisajes, pero las risas y llantos tejidos entre madres e hijos son el cordón umbilical que alimenta a ambos mientras dura la vida. Un cordón lo suficientemente flexible para ser alas o abrazos cuando sea necesario.
Amo a mis hijos en presente porque me exigen crecer con sus besos y brincos, con sus abrazos entre hermanos después del conflicto; con su asombro por el mundo.
Cuánto más debo conocer, perdonar, deconstruir y renombrar para mostrarles que la mejor vida posible es la que sueñas y escribes con palabras amorosas cotidiana y reflexivamente, trabajando lo mejor de ti.
Quisiera cubrirlos del mundo y protegerlos del mal, pero el mayor mal sería yo. Debo enseñarles a estar y ser en el mundo con otros como ellos y con otros distintos a ellos, a quienes deberán aprender a escuchar.
Otros lastiman, a veces somos los otros para alguien más, ¿cómo explicarle a mis hijos que la convivencia duele porque exige revisión constante?
Cómo pedirles que no pierdan la empatía de llorar cuando el hermano llora y de alegrarse con él, porque la violencia empieza cuando me duele la alegría del hermano y gozo con su sufrimiento. Cuando la indiferencia se instala en lugar del abrazo.
Amo en presente a mis hijos porque son el relato del futuro que me exige un mundo mejor.
1 dic 2012
Mi sueño de París
Te soñé, estábamos de viaje. No era la India como la vez pasada, era París en primavera.
El click del cinturón de seguridad del avión sonó varias veces en el sueño. Nos mirábamos a los ojos y sonreíamos.
Éramos dos felices de estar juntos. Éramos dos con proyectos que emprender al regreso del viaje.
Éramos dos sin poder explicar el porqué de nuestro reencuentro. Dos visitando amigos que decían: siempre lo supimos.
Te soñé. Cruzamos el aeropuerto de México y la familia que abraza nos recibió también: siempre lo supimos.
Te soñé porque siempre lo he sabido, eres mi constante en medio del caos, mi amigo y el amor que no conoce fin.
El click del cinturón de seguridad del avión sonó varias veces en el sueño. Nos mirábamos a los ojos y sonreíamos.
Éramos dos felices de estar juntos. Éramos dos con proyectos que emprender al regreso del viaje.
Éramos dos sin poder explicar el porqué de nuestro reencuentro. Dos visitando amigos que decían: siempre lo supimos.
Te soñé. Cruzamos el aeropuerto de México y la familia que abraza nos recibió también: siempre lo supimos.
Te soñé porque siempre lo he sabido, eres mi constante en medio del caos, mi amigo y el amor que no conoce fin.
26 nov 2012
AMIGO
Es sólo un amigo, hiere más que la traición evidente ¿a parte de todo quieren contarte el traje nuevo del emperador en tus narices? Sí, es absurdo si uno es Poirot al final del relato uniendo las pistas encontradas para explicarle al lector distraído lo que Agatha fue sembrando muy conscientemente a lo largo de 100 páginas.
No soy estúpido, uno desea gritar, pero conserva la parsimonia de Poirot, confía en que Agatha ha de vengarse cuando lo considere propicio para el desenlace.
Los amigos se manifiestan su amor públicamente, están en las buenas y en las malas, saben todo de tí y aún así te aman, sí, reúna en su pensamiento todas las frases de Hallmark que pueda, es importante. Ahora tírelas de su cabeza. Sugiero imaginar la papelera de reciclaje de su computadora, (ordenador si usted nos lee del otro lado del Atlántico. El solitario Atlántico, pregúntenle a Andrés qué sintió cuando lo de su padre, usted se siente igual) deje las frases en la papelera por un momento, vea la escena de nuevo, ninguna frase parece ser útil, tírelas, no gaste su memoria en lo innecesario. Pronuncie o no, una frase Maquiavélica. Tire inmediatamente también ese recuerdo.
Reinicie sesión, lectura, personaje, la metáfora que le plazca, lo cierto es que amigo será aquel que al mirarlo conocerá lo que usted eliminó de la papelera y no le pedirá regresarlo al escritorio para visualizarlo o entenderlo, le abrazará sin más, instalándole de nuevo el programa que le habían hackeado, la confianza.
Un amigo, nunca será sólo un amigo, un amigo es siempre AMIGO.
3 ago 2010
RENCOR
Rencor, el eco de mi llanto en la comisaría. Renato, una piedra ante tus llamados. Yo inexperta. Comer, cagar, llorar, tu rutina. ¿Y mi vida? Vacía, perdida, irresponsable. Agua el origen, agua el regreso, agua tus lágrimas, mi pecho y un accidente. Asfixia por leche materna.
Julia Cuéllar
Relato en 280 caracteres
Julia Cuéllar
Relato en 280 caracteres
6 ago 2009
AMOR Y FICCIÓN
Hay mujeres que se marchan cuando el amor acaba.
Hay otras que se marchan antes de que termine simplemente para tener una buena historia que contar. Son quienes saben que el amor es una ficción y como tal hay que vivirlo.
Historias hay muchas.
-Julia Cuéllar (24 mayo 2008)
Hay otras que se marchan antes de que termine simplemente para tener una buena historia que contar. Son quienes saben que el amor es una ficción y como tal hay que vivirlo.
Historias hay muchas.
-Julia Cuéllar (24 mayo 2008)
5 ago 2009
LLORAR
Uno no llora, porque sabe que las lágrimas son inútiles.
Uno llora, porque tiene ganas de disfrutar la sal.
-Julia Cuéllar (24 mayo 2008)
Uno llora, porque tiene ganas de disfrutar la sal.
-Julia Cuéllar (24 mayo 2008)
5 may 2009
PASO DE TORTUGA
Por Julia Cuéllar
Unos querían ir a la televisión, otros al Internet y los más viejos a la radio. Las princesas imaginaban que la televisión les permitiría elegir entre miles de príncipes, sin tener que esperar inconscientes por un beso. Cuasimodo encabezaba a quienes votaban por la radio. Las narraciones deben defenderse por su transmisión de ideas y experiencias, no por los efectos especiales, decía. Los superhéroes preferían Internet para atender inmediatamente los chats y correos de auxilio.
Los tres grupos discutían entre los escasos llamados de la imaginación infantil. Un día Blanca Nieves no respondió por estarse maquillando para la televisión. Margarita fue la niña decepcionada. Abrió su libro, leyó, pero no hubo personajes, había letras pero no evocaban nada. Tuvo miedo, pensó que se estaba volviendo estúpida. Fue por una lupa, leyó pausadamente y entre los trazos de la H encontró una puerta. Entró.
Robin Hood fue el primero en notar a la intrusa, Pinocho se acercó tímidamente y después de que Rapunzel cepilló doscientas veces su cabello, Maléfica se atrevió a preguntar: ¿Cómo llegaste aquí? –Por el libro- respondió Margarita. La estupefacción invadió a los personajes.
-El único humano que visita y es el eslabón perdido que todavía lee libros. Nunca podrá ayudarnos- dijo el enano gruñón.
El griterío regresó, Margarita aturdida bebió de una botella azul lo que parecía agua y terminó convertida en una tortuga.
-Niña, ¿qué hiciste?- exclamó Yocasta- ya no vas a salir de aquí, a nadie le importan las fábulas.
Margarita deambuló por un valle desolado, cada grupo se mudó a un lugar distinto. En su caminata encontró una caja grabada con la leyenda: Toda la vida es sueño. La abrió y de pronto todos los personajes, incluida ella, estuvieron dentro.
Un robot enfurecido le explicó a Margarita que había abierto la caja de los sueños, el origen de cada personaje, de la cual ya se habían mudado cuando inventaron la escritura porque nadie acudía al recuerdo para narrar, sino a un libro y ahora ninguno conocía la salida a la cabeza de los humanos. Nos has matado, concluyó el robot.
Margarita acongojada exploró la caja. En la O, descubrió el túnel que conectaba a la memoria de los humanos, decidió que sería la mensajera que depositaría en cada cabeza una dosis de fantasía. Sacó la sangre de cada personaje, creó un elixir con ayuda de las brujas y después de una emotiva despedida inició su viaje a paso de tortuga, que no sirve para llegar primero, pero sí para conquistar los sueños.
Unos querían ir a la televisión, otros al Internet y los más viejos a la radio. Las princesas imaginaban que la televisión les permitiría elegir entre miles de príncipes, sin tener que esperar inconscientes por un beso. Cuasimodo encabezaba a quienes votaban por la radio. Las narraciones deben defenderse por su transmisión de ideas y experiencias, no por los efectos especiales, decía. Los superhéroes preferían Internet para atender inmediatamente los chats y correos de auxilio.
Los tres grupos discutían entre los escasos llamados de la imaginación infantil. Un día Blanca Nieves no respondió por estarse maquillando para la televisión. Margarita fue la niña decepcionada. Abrió su libro, leyó, pero no hubo personajes, había letras pero no evocaban nada. Tuvo miedo, pensó que se estaba volviendo estúpida. Fue por una lupa, leyó pausadamente y entre los trazos de la H encontró una puerta. Entró.
Robin Hood fue el primero en notar a la intrusa, Pinocho se acercó tímidamente y después de que Rapunzel cepilló doscientas veces su cabello, Maléfica se atrevió a preguntar: ¿Cómo llegaste aquí? –Por el libro- respondió Margarita. La estupefacción invadió a los personajes.
-El único humano que visita y es el eslabón perdido que todavía lee libros. Nunca podrá ayudarnos- dijo el enano gruñón.
El griterío regresó, Margarita aturdida bebió de una botella azul lo que parecía agua y terminó convertida en una tortuga.
-Niña, ¿qué hiciste?- exclamó Yocasta- ya no vas a salir de aquí, a nadie le importan las fábulas.
Margarita deambuló por un valle desolado, cada grupo se mudó a un lugar distinto. En su caminata encontró una caja grabada con la leyenda: Toda la vida es sueño. La abrió y de pronto todos los personajes, incluida ella, estuvieron dentro.
Un robot enfurecido le explicó a Margarita que había abierto la caja de los sueños, el origen de cada personaje, de la cual ya se habían mudado cuando inventaron la escritura porque nadie acudía al recuerdo para narrar, sino a un libro y ahora ninguno conocía la salida a la cabeza de los humanos. Nos has matado, concluyó el robot.
Margarita acongojada exploró la caja. En la O, descubrió el túnel que conectaba a la memoria de los humanos, decidió que sería la mensajera que depositaría en cada cabeza una dosis de fantasía. Sacó la sangre de cada personaje, creó un elixir con ayuda de las brujas y después de una emotiva despedida inició su viaje a paso de tortuga, que no sirve para llegar primero, pero sí para conquistar los sueños.
3 may 2009
VOLAR
Por Julia Cuéllar
El aire inflaba mi vestido, me convertía en un globo aerostático impulsado por los fuertes brazos de mi tío. Mi falda floreada y sus múltiples holanes subían y bajaban. Mi risa se extendía más allá del azul celeste y yo volaba.
Me crecieron los pechos y las caderas, me volví un ser de tierra que debía tener las piernas juntas. No más faldones, minifaldas, no más princesas, era una lacaya, no más unicornios, peceros y metro.
Los príncipes azules eran sapos que ni siquiera me atrevía a besar por temor a que su aliento pestilente me robara el poco aire que habitaba en mis pulmones. ¿Por qué mis pulmones no eran propulsores que me incorporaran al cielo?
Mi madre, mejor conocida como la bruja del valle, insistió en resaltar la finura de mis rasgos faciales con un corte de pelo a la Jackie Kennedy. Yo quería ser Rapunzel, si ya ni mi cabello podía sentir el aire, decidí que sería cantante, así al menos mi voz volaría.
Mi voz me abandonaba y yo seguía plantada en la tierra. Qué triste es ser un árbol, tus pies están enterrados y tu cabellera es acariciada constantemente por el aire y por más que el cabello se levante estás condenada a no moverte por la profundidad de tus raíces. Lloré por el árbol podado que era.
Deberías escribir un diario -sentenció mi madre cuando me encontró estirándome hacia el cielo en medio del jardín, en un afán inútil por volar- las mujeres transitamos muchos mundos y es mejor escribir que andar llorando como tú. Una pesada libreta de hojas amarillas fue depositada abruptamente en mis manos. Una ridícula pluma fuente disfrazada de una inmaculada pluma de ave aterrizó sobre la libreta.
El baile es otra forma de volar, pero las luces del teatro son malas imitadoras de los rayos del sol y los brazos de los bailarines no me hacían reír, ni me impulsaban alto. Me sentía como Alicia, atrapada en una casa y sin una pastilla que me volviera pequeña.
De niña robé las plumas de las almohadas y me confeccioné unas alas que me ocasionaron moretones, al igual que los columpios y mi afán por saltar de ellos. Viendo los atardeceres me preguntaba si algún día volaría de nuevo.
Inicié mi diario y en las letras encontré otra forma de volar. Las palabras se convirtieron en mis mejores amigas y un día que bailaba, cantaba y escribía volé como niña. El cemento me pareció una hoja en blanco esperando la caricia de la tinta, mi balcón fue la pluma y yo la letra impresa. Fui Ícaro, morí por volar.
El aire inflaba mi vestido, me convertía en un globo aerostático impulsado por los fuertes brazos de mi tío. Mi falda floreada y sus múltiples holanes subían y bajaban. Mi risa se extendía más allá del azul celeste y yo volaba.
Me crecieron los pechos y las caderas, me volví un ser de tierra que debía tener las piernas juntas. No más faldones, minifaldas, no más princesas, era una lacaya, no más unicornios, peceros y metro.
Los príncipes azules eran sapos que ni siquiera me atrevía a besar por temor a que su aliento pestilente me robara el poco aire que habitaba en mis pulmones. ¿Por qué mis pulmones no eran propulsores que me incorporaran al cielo?
Mi madre, mejor conocida como la bruja del valle, insistió en resaltar la finura de mis rasgos faciales con un corte de pelo a la Jackie Kennedy. Yo quería ser Rapunzel, si ya ni mi cabello podía sentir el aire, decidí que sería cantante, así al menos mi voz volaría.
Mi voz me abandonaba y yo seguía plantada en la tierra. Qué triste es ser un árbol, tus pies están enterrados y tu cabellera es acariciada constantemente por el aire y por más que el cabello se levante estás condenada a no moverte por la profundidad de tus raíces. Lloré por el árbol podado que era.
Deberías escribir un diario -sentenció mi madre cuando me encontró estirándome hacia el cielo en medio del jardín, en un afán inútil por volar- las mujeres transitamos muchos mundos y es mejor escribir que andar llorando como tú. Una pesada libreta de hojas amarillas fue depositada abruptamente en mis manos. Una ridícula pluma fuente disfrazada de una inmaculada pluma de ave aterrizó sobre la libreta.
El baile es otra forma de volar, pero las luces del teatro son malas imitadoras de los rayos del sol y los brazos de los bailarines no me hacían reír, ni me impulsaban alto. Me sentía como Alicia, atrapada en una casa y sin una pastilla que me volviera pequeña.
De niña robé las plumas de las almohadas y me confeccioné unas alas que me ocasionaron moretones, al igual que los columpios y mi afán por saltar de ellos. Viendo los atardeceres me preguntaba si algún día volaría de nuevo.
Inicié mi diario y en las letras encontré otra forma de volar. Las palabras se convirtieron en mis mejores amigas y un día que bailaba, cantaba y escribía volé como niña. El cemento me pareció una hoja en blanco esperando la caricia de la tinta, mi balcón fue la pluma y yo la letra impresa. Fui Ícaro, morí por volar.
27 feb 2009
TOTALMENTE DE ACUERDO

Desde ayer se aplica en la capital un avieso Reglamento de Tránsito Metropolitano, violatorio de la dignidad y los derechos humanos.
Asusta que la administración perredista de Marcelo Ebrard (político de obra y aureola progresista) haya llevado aún más a la derecha el fascismo sanitario de la Asamblea Legislativa del DF (y su escalofriante legislación contra fumadores), imponiendo algo que no aligera la circulación, pero extrema la persecución.
Por ejemplo, se fija una multa semejante a las mujeres que se maquillen cuando estén al volante y a los conductores que vayan fumando.
Si ellas, al tiempo que conducen fueran pintándose los labios o poniendo rímel, estarían en riesgo, sí, de provocar un percance que merece prevenirse. Pero, ¿y si lo hacen en un alto (o uno de los crónicos embotellamientos que la autoridad sigue siendo incapaz de resolver)?
¿Y por qué humillar saqueándoles 250 pesos a quienes fumen al tiempo que manejan?, ¿porque se distraen?, ¿porque el tabaquismo (como el alcohol y las drogas) es causa de accidentes?
¡A correr!
cmarin@milenio.com
Siempre me ha caído bien Marín, pero más de acuerdo no puedo estar, una mujer maquillándose en un embotellamiento o en un alto no es un peligro para la ciudad, es un acto de embellecimiento público y es una técnica para no perder los nervios en una trayectoria de 20 metros en un tiempo de 2 horas.
A mí me han quitado lo único que me mantenía concentrada en el volante a la hora del embotellamiento diario a Santa Fe. ¿Cómo es eso? Muy simple, soy una persona altamente distraida, cuando empiezo a hacer algo monónoto mi cerebro se queda en automático y empiezo a ocuparme de cosas más interesantes, divages literarios. Estar en automático a la hora de manejar es lo realmente peligroso, porque así no puedo reaccionar a las estupideces de los conductores aledaños a mi carro, dejo de pisar el freno y choco en un alto, o de plano puedo quedarme dormida del cansancio de subir y bajar Santa Fe a una velocidad de menos 10 km por hora y eso es literal, le voy a tomar una foto a mi velocímetro para que me crean los que no son del D.F. Así que manejar en el D.F. es una actividad monótona, que no implica riesgo, salvo porque cuando es momento de moverse todos se aperran como si mágicamente se fuera a despejar el camino y pudieran correr sus carros a más de 140 km por hora. Otra recomendación, no aceleren los autos, consumen gasolina, lo cual repercute en sus monederos y en el medio ambiente, total menos de un centímetro de distancia se puede avanzar únicamente con energía cinética. Ya sé que todos aceleran para ganarle al de al lado que se quiere meter a su carril, como si esa diferencia fuera a ahorrarles 45 minutos de su trayecto de dos hora, no, no ahorra nada, estresa y a veces bloquea a quienes simplemente van a dar vuelta. Que de hecho si se les permitiera dar vuelta no taparían el tráfico de todos los demás que esperan detrás.
Pero dejando mis filosofías del automóvil y el rendimiento eficiente del combustible, (ven que soy distraída y divago). Retomo mi pensamiento sobre lo terapéutico y eficaz del maquillaje en el auto para no morir de tedio o no matar a nadie. Maquillarse cuando se avanza a 10 km por hora o en semáforos que duran más de tres minutos es realmente fácil. Uno sólo tiene que apretar el freno y hacer movimientos rápidos con su intrumento de belleza sobre la cara. De hecho yo me maquillo así: Subiendo las águilas dejo que mi carro avance con la energía cinética y cuando es necesario presiono el freno (la mayor parte del tiempo)o el acelerador ligeramente. En esa subida los carros vamos uno detrás de otro y somos como vagones interminables de un tren, así que sólo hay que preocuparse de no chocar adelante o que no lo choquen atrás. Entonces en esa subida aplico la base del maquillaje y el corrector en los ojos, recuerden chicas, movimientos circulares y ascendentes, no queremos remarcar las arrugas. Luego más arriba de esa misma calle, pero en la zona de topes, a la altura del Superama, hago el delineado superior de los ojos, me enchino las pestañas y aplico el rimel. Ya en los puentes de Santa Fe, que básicamente son tres carriles de trenes con vagones multicolores y multitamaños, aplico el delineador inferior de los ojos, el blush y el glosss.
Así era como cada mañana llegaba a mi trabajo presentable, relajada y sin haber muerto de aburrimiento.
El maquillaje dentro del carro es terapéutico porque se dedica tiempo a uno mismo (algo muy difícil en ciudades como el D.F.), en lugar de ir mentando madres a los demás conductores o a Ebrard y sus obras perennes.
El maquillaje evita accidentes porque uno está DESPIERTO. Estar atento a la rayita del ojo, al carro de adelante, al de atrás, al de al lado, al semáforo y los alrededores, lo mantienen a uno consciente. Además uno sabe que sería una estupidez chocar por ir maquillándose, así que las precauciones se extreman para no provocar accidentes. Este multitask de hecho también es saludable, activa la memoria (calcular en qué semáforo y en qué calle es mejor qué secuencia del maquillaje); los movimientos psicomotores finos (delinear los ojos y el rimel); previene la artritis (repetición innumerable de movimientos en articulaciones de rodillas, codos, manos y dedos); se desarrolla ritmo (uno repite la secuencia de freno, cambio de estación de radio, volumen, maquillaje, canto desaforado, al fin nadie oye y lectura rápida del publimetro, hay que estar informado).
Estos son los beneficios del maquillaje, mujeres guapas,precavidas, saludables, e informadas.
Ni modo, nos cambian las reglas, pero no hacen nada para mejorar el tránsito, así que inventaremos otra forma de pasar el tiempo, qué tal leer una novela o cerrar los ojos y enlazar todos los carros antes de subir, o jugar ajedrez quizá. Porque en definitiva seguiremos haciendo el mismo tiempo y perderemos el paliativo.
29 nov 2008
CAFÉ EXPRESO PARA UN AMOR ETERNO
Otro de mis juegos de palabras, ojalá les guste.
CAFÉ EXPRESO PARA UN AMOR ETERNO
Por Julia Cuéllar
Hay mañanas donde habitas como un desconocido. Caminas por el mundo como la galería de espectros que es. Si pudiéramos encontrarnos, tal vez, sólo tal vez, seríamos distintos.
Detrás de tu café reaparece el fervor por el aroma natural, de granos, de historias. Te espera la Remington, inconsciente de la vida que crea con el tacto de tus dedos. ¿Qué nuevos relatos nos regalarás? A veces quisiera ser parte de uno de ellos. Suelo pensar que el mundo de los escritores es su vida, y lo que hay fuera es sólo un sueño que interrumpe la creación. Ahí estoy yo, en esta isla de no vida, de entre letras, de muertos vivientes en espera del rescate de la literatura para ocupar tu mente. ¿Me tendrás ahí algún día? ¿Cómo es que te conocí? No lo recuerdo.
Era de noche caminaba en una galería, ningún cuadro, vasija o reflejo me hablaba. De pronto, apareció un muchacho sin nombre, parecía una niña, una caperucita perdida. Me sentí el lobo. Ahora lo recuerdo.
El café nunca volvió a tener el mismo sabor. Recorrimos todas las cafeterías de la ciudad. Regresamos a la primera y entonces, sólo entonces compredimos que nuestros encuentros ya no eran casuales, nos debíamos algo más que palabras. La carne habló y fuimos dos cuerpos, un lobo y una caperucita. Eras tan frágil, no sabía que se podían ver y sentir los huesos de un cuerpo en un abrazo.
-Buenos días- dijiste.
Sonreí. Debí de haber contestado. Nunca más escuché tu voz por la mañana. El café consumió tus labios, desde entonces o desde siempre. Hoy sé que esos buenos días fueron una cortesía, el diamante en el anular que dice: te amaré por siempre.
CAFÉ EXPRESO PARA UN AMOR ETERNO
Por Julia Cuéllar
Hay mañanas donde habitas como un desconocido. Caminas por el mundo como la galería de espectros que es. Si pudiéramos encontrarnos, tal vez, sólo tal vez, seríamos distintos.
Detrás de tu café reaparece el fervor por el aroma natural, de granos, de historias. Te espera la Remington, inconsciente de la vida que crea con el tacto de tus dedos. ¿Qué nuevos relatos nos regalarás? A veces quisiera ser parte de uno de ellos. Suelo pensar que el mundo de los escritores es su vida, y lo que hay fuera es sólo un sueño que interrumpe la creación. Ahí estoy yo, en esta isla de no vida, de entre letras, de muertos vivientes en espera del rescate de la literatura para ocupar tu mente. ¿Me tendrás ahí algún día? ¿Cómo es que te conocí? No lo recuerdo.
Era de noche caminaba en una galería, ningún cuadro, vasija o reflejo me hablaba. De pronto, apareció un muchacho sin nombre, parecía una niña, una caperucita perdida. Me sentí el lobo. Ahora lo recuerdo.
El café nunca volvió a tener el mismo sabor. Recorrimos todas las cafeterías de la ciudad. Regresamos a la primera y entonces, sólo entonces compredimos que nuestros encuentros ya no eran casuales, nos debíamos algo más que palabras. La carne habló y fuimos dos cuerpos, un lobo y una caperucita. Eras tan frágil, no sabía que se podían ver y sentir los huesos de un cuerpo en un abrazo.
-Buenos días- dijiste.
Sonreí. Debí de haber contestado. Nunca más escuché tu voz por la mañana. El café consumió tus labios, desde entonces o desde siempre. Hoy sé que esos buenos días fueron una cortesía, el diamante en el anular que dice: te amaré por siempre.
7 jul 2008
SUN, STONE AND SHADOWS

SUN, STONE AND SHADOWS (SOL, PIEDRA Y SOMBRAS) es el nuevo título del libro que el programa de promoción literaria de Estados Unidos "THE BIG READ" suma a su catálogo para este año.
El Fondo de Cultura Económica (FCE) se encargó de reunir la antología de cuentos mexicanos. Entre los cuentistas están Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Rosario Castellanos, Alfonso Reyes, Juan José Arreola, José Emilio Pacheco, Jorge Ibargüengoitia, Salvador Elizondo, José Revueltas, Elena Garro, Francisco Rojas González, Martín Luis Guzmán, Edmundo Valadéz, Inés Arredondo, Juan García Ponce, Juan de la Cabada, Efrén Hernández, Francisco Tario y Octavio Paz.
Con esta diversidad de regiones, épocas y estilos literarios entre autores se pretende mostrar la riqueza cultural de nuestro país, buscando salir de los clichés costumbristas en que los norteamericanos piensan nuestras letras.
Jorge F. Hernández, coordinador de la antología, indicó que este libro es el único de cuentos entre los 23 que maneja "THE BIG READ", los otros 22 son novelas.
El título de la antología corresponde al hecho de que sol, piedras y sombras son las palabras más utilizadas en las narraciones.
El 15 de julio "Sun, Stone and Shadows" será presentado en una fase piloto en Brownsville y El Paso. Para quienes vivimos en México y no queremos perdernos esta antología, el FCE editó una versión en español titulada "Sol, piedra y sombras. 20 cuentistas mexicanos de la primera mitad del siglo XX".
21 nov 2007
TALLER, UNA PROBADITA

Mañana empieza el Taller Regional de Literatura en Aguascalientes. El proyecto que presenté es una serie de cuentos sobre cómo las mujeres amamos y deseamos durante nuestros veintes. No busca ser una regla general, es sólo un experimento con personajes femeninos. Iré escribiendo impresiones sobre estos tres días con otros escritores en mi tierra natal empezando mañana, ojalá muchas historias interesantes sucedan y muchas más se escriban. Dejo un fragmento de un cuento que trabajé con Óscar de la Borbolla y que aplica en este proyecto. El cuento se llama "Mujeres en teoría"
...Tú especialista en lo femenino cometiste el error más elemental, dejarme sola, deseosa de ti. Nosotras no buscamos desear, sino ser deseadas.
Las mujeres maduramos y los abandonos de cada día son suficientes para saber que nunca nos amaran como queremos ser amadas. Yo quería abandonarte aunque fuera una vez, dejarte a mitad de una cena, de un concierto, del sexo. Escogí el sexo, acaso hay un abandono más cruel...
29 jul 2007
HAY QUE DARLE CUERDA
El tren siempre llega a las 8, apenas son las 7 y ya llegó. Mi madre y yo regresamos a casa a las 9, pero hoy son las 7 y una mujer semidesnuda sale corriendo por el jardín de atrás. Mi padre y mi madre pelean los viernes y hoy apenas es miércoles. La merienda se sirve a las 9:30 y papá se sienta en la cabecera, pero hoy siguen siendo las 7. Mamá está en la cabecera, a la concha le escurre agua salada y el chocolate está muy amargo. Me duermo a las 10, pero hoy son las 7. Mi primer día como hombre importante termina, el reloj de mi abuelo descansa en mi buró y marca las 7.
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