El tiempo se detuvo el 9 de mayo de 2010 a las 16:34 horas. Desde entonces todos los días y todas las horas son los mismos. Un constante inicio, una confrontación con lo deseado, lo más amado, lo siempre soñado. Es la certeza del amor inagotable, irrevocable. Es un imperceptible transcurrir de soles y lunas. No hay descanso, no hay sueños, ni pesadillas, el cuerpo flota entre su llanto y la recuperación de energía. Sólo importa estar a su lado, atenderlo, cuidarlo, mimarlo, alimentarlo física y emocionalmente.
Las letras son secundarias, él es mi literatura. El trabajo, el dinero, la vida fuera de mi pecho y su boca es irrelevante. Su éxtasis después de comer, la mejor imagen que verán mis ojos. Sus sonrisas, caricias a mi alma. Su mirada que explora, el indicio de que todo está por ser aprendido. Sus manos sujetando mis pulgares, el cierre de un circuito de paz.
Un mes de mirarnos a los ojos, una eternidad de amor.
9 jun 2010
7 may 2010
28 abr 2010
22 abr 2010
REVISTA IBERO
4 mar 2010
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PARA U.
Me tomó de la mano, corrimos hacia el tren. Ese no era mi camino, yo no era su mujer, pero ninguno dijo palabra. Y desde entonces entregamos nuestra fe al azar.
-Julia Cuéllar (11 mayo 2008)
Me tomó de la mano, corrimos hacia el tren. Ese no era mi camino, yo no era su mujer, pero ninguno dijo palabra. Y desde entonces entregamos nuestra fe al azar.
-Julia Cuéllar (11 mayo 2008)
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