La literatura me visita cansada, llego a casa y estoy muerta. La hora que pasé en el tráfico agotó mi existencia. Ahí en medio de luces, semáforos y claxons tuve ideas, pero no tenía una computadora para vaciarlas. Tuve ideas, pero no podía escribirlas en un cuaderno, tuve ideas y el verde le ordenó a mi cuepo avanzar y mantener los reflejos alerta.
Venía pensando en mi generación, en lo difícil que es publicar y no se trata de dinero, porque aunque lo hagas gratis no hay quien lo quiera. Y no me refiero a lectores, porque esos se me han acercado, yo misma me he acercado a los escritores de mi edad que me gustan. El problemas son los editores, ellos que deciden arbitrariamente qué es lo que se debe escribir. Digo arbitrario porque se basan en predicciones de mercado, en lo que los escritores grandes les han recomendado. ¿Qué pasa con quienes no somos recomendados? ¿Qué, con quienes no escribimos como la moda indica? ¿Dónde cabemos? Sé que tiene que haber un lugar, lo tiene que haber simplemente porque nos leemos, porque nos escribimos, porque nos seguimos en blogs. ¿Y el papel cuándo llega?
No llegará, tengo 27 años, una novela por encargo y cuentos regados, ninguno conoce la prensa. Conocen los ojos del lector, pero no la materialidad de la existencia. Son entes que vivieron mientras un par de ojos se posó en ellos. ¿Se acordarán de mis hijos aunque no estén en papel?
La web, sí, ahí es donde quiero liberar a mis hijos. Pero no soy una webmaster y aunque llevo meses cocinando la idea de un sitio web donde lo que escriba exista sin límites, porque nadie debería pagar por encontrar almas gemelas (aunque se infarten señoras editoriales, su negocio dificulta los encuentros)aunque esa idea ronda, no logro concretarla.
Tampoco logro concretar lo que venía pensando en el tráfico.
Llegue o no el papel, exista o no mi página web, pertenezco a una generación que no sabe que existo. Estoy desconectada de mis pares y a los mayores con los que convivo tampoco los convenzo de que pienso. A veces siento que me ven como una planta, como un cuerpo más respirando. Pienso, quiero, sueño, me dan ganas de gritarles. Tan ensimismados están que no perciben que los necesito. Sí, requiero de sus intrucciones, de su camino andado, de los puentes que ya construyeron. Lo que me enerva es que las generaciones no se comuniquen, no se apoyen ¿cuándo dejaron los padres de apoyar a los hijos, a sus nietos? ¿cuándo se rompió el lazo y cada generación se rasca con sus propias uñas? Usar lo que otros ya hicieron no es mediocridad, es no desperdiciar lo hecho, es reconocer la historia y el trabajo de los ancestros, es trascender. Sólo se nace de algo ya vivo dispuesto a enseñar. Se crece aprendiendo de la experiencia.
Cada quien juega en su parque, cada quien escribe sobre su generación y hay tantas que no se genera nada porque sin vínculos no hay continuidad posible. Fragmentos eternos desperdigados, unidos simplemente por la voz del narrador que cuenta la secuencia en que cada pedazo de cuerda fue elaborado. Ese relato de la secuencia no es hacer nudos, continuidad, no es progresar, es sólo enumerar, pasar cuentas en un abaco sin otro sentido que el de agrupar para no perder... No queremos perder, pero no sabemos jugar en equipo.
Mi generación soy yo, porque no encuentro ni papel, ni web, ni otros de 27 años que quieran jugar en equipo, que quieran construir.
Si alguno aparece, por favor contácteme: juliacuellar82@gmail.com
El encuentro es necesario para sobrevivir, no el papel, no la web, pero sí el relato, el contacto humano, sí el diálogo sobre lo que nos pasa aunque sea un trivial ¿dónde has estado?
JC (28 enero 2009)
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28 ene 2010
25 nov 2008
GENERACIONES INTERACTIVAS

Hoy martes 25 de noviembre se presentó en México, el Libro del Programa Generaciones Interactivas: “La Generación Interactiva en Iberoamérica. Niños y adolescentes ante las pantallas“.
La presentación, ideada como un desayuno de trabajo con periodistas e instituciones, se realizó en la Hacienda de los Morales (Salón La Huerta). En la exposición se contó con la participación de D. Francisco Gil Díaz, presidente de Telefónica Móviles México, D. Gonzalo Sada, director de comunicación de Telefónica Internacional y Dra. Dña. Charo Sádaba, experta de la Universidad de Navarra.
Telefónica, en colaboración con la Universidad de Navarra y el programa Educared de Fundación Telefónica, ha elaborado el primer y mayor estudio de nuevas tecnologías disponibles para niños y adolescentes en América Latina.
El informe concluye que, en general, los jóvenes iberoamericanos muestran preferencia por Internet, incluso aunque no dispongan de acceso a la red, porque multiplica las posibilidades de acceso y generación de contenidos y de comunicación. Además, son una generación movilizada, ya que el teléfono celular les acompaña a todas partes y les sirve para gestionar la mayor parte de sus actividades, navegan de forma autónoma y utilizan las nuevas tecnologías, no sólo para comunicarse, sino para aspectos esenciales de su vida como el ocio y la relación social.
El estudio pone números a los hábitos de la Generación Interactiva. El 95% de los adolescentes entre 10 y 18 años accede de modo habitual a Internet, el 83% declara tener un teléfono móvil y el 67% afirma jugar a videojuegos. Para estos jóvenes, Internet es uno de sus medios preferidos, incluso aunque no dispongan de acceso a la red en casa, ya que multiplica las posibilidades de acceso y generación de contenidos y de comunicación con sus iguales. La Generación Interactiva es una generación enteramente celularizada, ya que el teléfono les acompaña en todas las facetas de su vida y relaciones sociales.
En lo relacionado propiamente con los escolares mexicanos se adelantan datos respecto a la posesión tecnológica, donde los jóvenes mexicanos muestran una especial afinidad con las pantallas más audiovisuales y lúdicas: su grado de posesión de las plataformas específicas de juego (consolas y videoconsolas) es el más elevado de la muestra, así como las cámaras de fotos y vídeo digitales.
En torno al uso, los menores de México tienen mayor acceso a Internet desde sus hogares (50%) frente a un uso relativamente bajo de Internet en la escuela (20%). El 52% de los adolescentes navegan en cibercafés, la opción más habitual en el caso del público masculino. La opción del tiempo de navegación “durante más de dos horas” disminuye en el caso de México, que se sitúa por debajo de la media global.
El informe es fruto de una iniciativa pionera puesta en marcha por Telefónica en el marco de un programa mucho más amplio sobre las nuevas Generaciones Interactivas en América Latina, que tiene como objetivo impulsar el uso responsable de las nuevas tecnologías y coordinar las actuaciones de Telefónica en el ámbito de protección al menor en la Región.
Las preguntas que se plantean después de esta investigación son: ¿Cómo hará la educación para cambiar su paradigma y atraer de forma lúdica a los niños y jóvenes, ya que lo lúdico es lo que mayoritariamente consumen? ¿Se puede romper la brecha entre lo lúdico y lo educativo? ¿Cómo se debe educar a las nuevas generaciones multitask? ¿Cómo disminuir la brecha entre los profesores y padres, que son migrantes tecnológicos y los jóvenes, que son nativos tecnológicos?
Para participar en la investigación o conocerla más a fondo, puedes descargar el libro completo en formato pdf en la página web: www.generacionesinteractivas.org
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